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4 de abril 2026
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OpiniónJose Manuel Bueno GrullonJose Manuel Bueno Grullon

RD: ¿Patriotismo o nacionalismo?

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RESUMEN

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Vivimos un momento especial, en el que las voces de todos se escuchan y en la que tenemos la oportunidad de hacer valer nuestra opinión sobre los temas que nos llaman la atención; pues estamos frente a la era de las redes sociales, las cuales han llegado para abrir el mundo de la comunicación a todos los pulgares; enmarcados en la libre expresión y en el sensacionalismo que causan ciertos asuntos, nos encontramos con personas que usan el “patriotismo” como excusa para vender unos ideales que no le son propios a todos los dominicanos y dominicanas.

A lo largo de los años, y mediante muchos métodos, se nos ha vendido gato por liebre cuando se habla de patriotismo y no es raro encontrar en los libros de texto de historia títulos como “invasión haitiana” u “ocupación norteamericana” para definir dos hechos que en esencia representan la misma situación. Desde temprana edad se nos enseña a temer, odiar y repeler todo lo que tenga que ver con nuestros compañeros de isla; pues aunque no queramos, las mismas circunstancias históricas nos han puesto lado a lado.

La República Dominicana es un país bello, lleno de una enorme riqueza cultural y que no necesita imponerse sobre ningún otro para ser nuestra, para apreciar lo que tiene para ofrecer; pues los ideales del patriotismo nacen en el sentimiento que mueve a valorar lo propio, lo autóctono; pero sin desmeritar los aportes que otras naciones nos pueden hacer.

Es preocupante ver en las redes y otros medios de comunicación como “influencers” y políticos incitan el odio, motivan la discriminación y se hacen abanderados de un seudopatriotimo; pues aunque se pretenda escudar bajo los colores de nuestra bandera, estamos en presencia de un nacionalismo antihaitiano, que ni siquiera tiene que ver con color de piel; ya que es un rechazo a lo que ellos significan como entes culturales.

Esos mismos “patriotas”, que ensucian la memoria de nuestros próceres al autonombrarse de esa manera, nunca han sido vistos oponiéndose a inmigración ilegal de otros extranjeros que llegan al país, y de la misma manera que los haitianos, ocupan puestos de trabajo y quizás plazas que sí se ven como oportunidades para los y las dominicanas.

No es que sea erróneo defender las fronteras de nuestro país, no que es debemos recibir a todo el que llegue y permitir que haga lo que en gana le venga en nuestro territorio; pero debemos escuchar a Duarte cuando nos dice: “Sed justos si queréis ser felices”; pues además de que Haití es el principal socio comercial de la República Dominicana, los inmigrantes haitianos representan un alto porcentaje de la mano de obra del sector agrícola y de la construcción, cosa que no nos disgusta.

Existe una doble moral en nuestro país, pues mientras muchas son las cabezas que se agitan con las ideas nacionalistas que se implantan, otros pocos se lucran del show mediático que una y otra vez preparan para sus espectadores y algunas veces sólo atinamos a reírnos; pero el odio no es un chiste, el odio mata.

Ciertamente a nuestros hospitales, escuelas, universidades asisten muchos nacionales haitianos, que haciendo uso del derecho humanitario, de los derechos de los migrantes deben ser atendidos; pero cuando tocamos este punto no vemos los aportes que también ellos hacen a nuestra economía, sea desde el comercio o el desempeño de trabajos desde este lado; sin embargo pocos doctores y pocos maestros pueden responder a sus pacientes o alumnos alguna pregunta en creole y el porqué es claro, pues esta lengua está vetada en nuestro país, los tenemos al lado; pero no los entendemos.

A algunos se les olvida que es imposible romper la isla en dos y aunque políticamente está dividida y que en ella habitan personas con culturas diferentes, no menos es cierto que siempre tendremos que compartirla; por lo que debemos ver en Haití, no un enemigo, sino a un aliado; pues como buenos dominicanos, sabemos que los vecinos son nuestra familia más cercana y que los problemas que les aquejan, de manera directa o indirecta, también nos afectarán a nosotros.

Se puede ser patriota sin odiar, porque el patriotismo es amor por lo nuestro; se puede defender sin minimizar, porque en la hermandad esta la repuesta a los problemas.

Por José Manuel Bueno Grullon

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