RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, REDACCIÓN ECONÓMICA.- A pesar de que en la región de América Latina y el Caribe las naciones tienen el reto de enfrentarse a una brecha significativa de inversión en infraestructura, la República Dominicana, Brasil, Uruguay y Venezuela, obtuvieron una variación positiva en este contexto de al menos 0,3 % entre 2018-2023, de acuerdo al Indice de Desempeño Logístico (IDL) del Banco Mundial 2023.
Así lo indica el boletín “Infraestructura eficiente y de calidad en América Latina y el Caribe: ¿cómo mejorar el desempeño de las inversiones?”, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que además indica que esos retos restringen el impulso de desarrollo económico y social en toda la región. Agregado a esto la CEPAL manifiesta que tomando como referencia los datos de aproximadamente 22 países, en el periodo 2018-2023 hubo una variación baja pero a la misma vez positiva en la mayor parte de los casos.
“Los índices IDL más altos de 2023 fueron registrados en Brasil (3,2), Panamá (3,1), Chile (3,0), Perú (3,0) y Uruguay (3,0). Las principales variaciones positivas fueron de 0,3 puntos en Honduras, Perú y Uruguay, mientras los países que registraron las principales reducciones en el periodo fueron Chile (-0,3), México (-0,2) y Panamá (-0,2)” dice la publicación.
Un dato a destacar es que el estudio del IDL del Banco Mundial muestra que el puntaje promedio de 2023 para América Latina y el Caribe (2,6) se posicionó muy por debajo del promedio mundial (2,9) y lejos del mejor puntaje, obtenido por Singapur (4,3.).
Sobre la inversión en infraestructura
La inversión en infraestructura constituye la acción de designar ciertos recursos en espacios como puentes, carreteras o aeropuertos. De su lado, la CEPAL considera que el bajo desempeño del gasto público causado por una ineficiencia en el uso del dinero, o por una baja calidad de los resultados, puede limitar cuánto más se puede o se debe destinar a infraestructura. Mientras que las ineficiencias limitan la capacidad de inversión, la baja calidad genera también mayores gastos a futuro, con pérdidas para los usuarios y/o aumentos de gastos por mantención.




