RESUMEN
La Academia Dominicana de la Historia ha anunciado la incorporación de Ramiro Matos González como uno de sus miembros. La elección no puedo ser mejor, por los aportes que este ciudadano ha hecho a la investigación en nuestro país, sobre todo la relativa a la institución que lo formó y a la que sirvió. La Historia Militar.
Muchas son las voces opuestas a esta elección, demostrando imperceptiblemente, que quieren mantener la Academia Dominicana de la Historia, postrada ante un conservadurismo entronizado y supremacismo social, donde ellos seleccionan los villanos y los héroes, convertidos en resentidos sociales y manipuladores de la historia. Sus argumentos son tan nimios como sus aportes a la democracia. Pero vamos por parte.
Fundamentan su negatividad a tal nominación, en la participación de Ramiro Matos, en los enfrentamientos armados donde murió Manolo Tavares Justo en diciembre del 1963. Un antiguo fiscal al servicio de Trujillo, hijastro de la todopoderosa Isabel Mayer y de Francisco Tavares Ramos, quien al no ganarse el favor del electorado dominicano en los comicios de diciembre del 1962 (donde Juan Bosch se alzó con la presidencia), hizo todo lo posible para dañar esa obra de gobierno y logrado el menoscabo, se dirigió a las ¨escarpadas montañas de Quisqueya¨, en un intento fallido por presionar al gobierno del Triunvirato, presidido por su primo Manuel Henrique Tavares, para que le entregara, de manera fáctica el poder o negociar algunas de sus partes.
Esa es la historia sucinta de ese ¨héroe Nacional¨ al que todos debemos adorar e imitar sus pasos para convertirnos en honrados ciudadanos. Ese es el maleficio que persigue la vida de Ramiro Matos González y que, sin importar los méritos de su dilatada carrera militar e intelectual, lo quiere condenar al ostracismo.
De Manolo les puedo decir otras verdades, pero voy a esperar algunas reacciones de los que se sientan ofendidos, para hacer más grande su ofensa.
El otro argumento de este litigio, lo constituye Francisco Alberto Caamaño. Coronel trujillista, hijo de un general trujillista, que en 1973 quiso derrocar un presidente trujillista, quien ordenó a los militares trujillistas, enfrentar ese desertor trujillista. Ramiro Matos es señalado, como el hombre que ejecutó a Francis Caamaño, en pleno cumplimiento de su deber como militar y dominicano.
Ambos personajes, Manolo y Caamaño, son la negación de toda lucha reivindicativa. Manolo, porque participó en las elecciones de diciembre del 1962 y no fue favorecido por el pueblo, (un envidioso y resentido social según Bosch) razón por la cual, obstaculizó toda acción democrática y prefirió la conflagración para negociar posiciones públicas, juego en que no calló el Triunvirato.
Caamaño porque quiso imponer por la fuerza un sistema socialista (copia de la revolución cubana), que ni ayer ni hoy queremos los dominicanos, pero que según sus discípulos nos libraría de toda clase de pobreza. Miren a Cuba y díganme si esa utopía es cierta.
Desde un análisis objetivo, Caamaño fue un militar desertor, un conspirador, que actuó en contra de la soberanía de su patria, con financiamiento extranjero, que, de haber sido enjuiciado vivo, su suerte habría sido la misma. No se hagan los tontos y no nos crean estúpidos.
Los discípulos de ambos personajes (Manolo y Caamaño), quieren trazar líneas a la Academia Dominicana de la Historia. Se constituyen en juez y parte, acusando de motivaciones partidistas, la incorporación de Ramiro Matos a esa entidad. Olvidan que también son actores políticos, propietarios de partidos (pulperías como diría Juan Bosch) y defensores ideológicos (no de vida) de los llamados ¨héroes nacionales¨. Amenazan con huelgas, emiten pronunciamientos y mutilan la historia.
¨El tiempo que todo lo hace olvidar o recordar a conveniencia¨, no les ha servido para perdonar unos perjurios que tienen más de medio siglo de acontecidos. Viven consumidos por el odio, la intriga, el resentimiento. Acechando cualquier reconocimiento de sus adversarios, para revivir como parásitos la llaga cicatrizada de lo que pudo haber sido y no fue.
No olviden que las actuaciones de Ramiro Matos fueron en el cumplimiento de su deber como militar, mismas que le merecieron ocupar las más altas esferas de su institución y el reconocimiento de gobiernos y la sociedad. Su hoja de vida está muy por encima de quienes le niegan hoy sus cualidades, promoviendo como medios de protestas, acciones antidemocráticas.
Si hacemos un verdadero ejercicio analítico de la historia reciente, donde los discípulos de Caamaño y Manolo puedan exponer sus inquietudes y escuchar muchas verdades, entenderían el por qué nunca han contado con el favor del electorado dominicano.
Les invito a poner los pies sobre la tierra y entender que, la historia contada desde un solo lado no es más que nota de prensa. Si analizan su postura actual y la de sus ¨héroes pasados¨, de seguro terminarían concluyendo, que el ciudadano Ramiro Matos González es el héroe.
Por: Florentino Paredes Reyes
