ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
18 de marzo 2026
logo
OpiniónSuleica MartínezSuleica Martínez

Quisqueya la Bella: Entre el Hoyo de Friusa y el Gatopardismo de la Cámara de Cuentas

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Como dominicana comprometida y profundamente preocupada por el bienestar de nuestra nación, condeno lo sucedido el día de ayer en Friusa. Me veo en la necesidad de alzar mi voz ante dos temas que, aunque parecieran distintos, son las dos caras de una misma moneda que destacan en el panorama actual y que reflejan la crisis institucional y social que vivimos: la marcha pacífica en el Hoyo de Friusa y el escandaloso desempeño de la Cámara de Cuentas, que pone en entredicho su credibilidad y eficacia.

Ambos eventos evidencian desafíos significativos para nuestra democracia y el Estado de Derecho.

Un clamor silenciado fue lo que ocurrió este 30 de marzo de 2025. La Antigua Orden Dominicana convocó una marcha pacífica en el Hoyo de Friusa, Bávaro, con el propósito de conmemorar la Batalla del 30 de marzo y promover la solidaridad con el pueblo dominicano. Sin embargo, lo que debía ser una manifestación legítima de nuestro derecho constitucional a la protesta pacífica se convirtió en un escenario de represión y amedrentamiento por parte de las autoridades.

Es inaceptable que, en una nación que se precia de ser democrática, se coarte el derecho de los ciudadanos a expresarse libremente. La actitud de las autoridades no solo viola nuestra Constitución, sino que también envía un mensaje desolador: pareciera que República Dominicana ya no pertenece a los dominicanos, que nuestra soberanía está siendo socavada y que vivimos como inquilinos en nuestra propia tierra.

Es indignante ver cómo un llamado a defender la soberanía y la identidad de ser dominicanos recibe, como respuesta, la represión, la intimidación y se le cercena el legítimo derecho a protestar. La Constitución de la República es clara: todo dominicano tiene derecho a manifestarse de manera pacífica en cualquier parte del territorio nacional. Entonces, ¿por qué les amedrentó? ¿Qué mensaje nos envía esto?

En pocas palabras, el mensaje velado aquí es: República Dominicana ya no es de los dominicanos, que nuestra soberanía está en venta, que ya no somos un pueblo libre, sino inquilinos en nuestra propia casa. Hemos sido invadidos sin que se haya disparado una sola bala. Pero lo que muchos no esperaban era la respuesta de un pueblo ante un llamado de uno que, como se le dijo en una entrevista que parecía una encerrona, «NO ES BACHILLER». Se les olvidó que este país aún tiene sangre en las venas y que cuando un pueblo despierta, no hay gobierno que lo detenga.

Este despertar del pueblo dominicano me recuerda a la Marcha Verde de años atrás, cuando la ciudadanía se unió en contra de la corrupción y la impunidad. Si en aquel entonces el pueblo logró un cambio gubernamental, este nuevo despertar en defensa de nuestra dominicanidad podría derivar en una revolución que marque un hito en nuestra historia, ya sea de manera pacífica o, lamentablemente, teñida de sangre si las autoridades continúan ignorando el clamor popular. Porque la historia nos ha enseñado que cuando un pueblo se siente acorralado y que ha perdido todo, o se somete o se levanta, y Dominicana se levantó.

El Gatopardismo de la Cámara de Cuentas

Y mientras el pueblo pelea por su soberanía, paralelamente, la Cámara de Cuentas, bajo la presidencia de Janel Andrés Ramírez Sánchez, ha sido protagonista de una serie de escándalos que evidencian su inoperancia, creando una crisis de credibilidad. Las acusaciones que pesan sobre Ramírez incluyen mal manejo de fondos, manipulación de informes y votaciones, además de maltratar a su propio consejo y una total falta de ejecución en las auditorías que le corresponden a la institución. Durante casi cinco años, esta entidad no ha cumplido con su deber, convirtiéndose en una carga para el pueblo dominicano.
Es alarmante ver que, entre 2021 y 2022, la Cámara de Cuentas planificó 167 auditorías y solo ejecutó 12, lo que representa un incumplimiento significativo de sus responsabilidades, lo que ha generado una ejecución presupuestaria deficiente y nulos resultados en la fiscalización de los recursos públicos. Lo más jocoso de esto es que su actual incumbente califique de una «MALDICIÓN» el estado de ingobernabilidad y los escándalos en los que históricamente se ha visto envuelta esta institución. No, señor Janel, no es una maldición, es INOPERANCIA.

El hecho de que el informe de la Cámara de Diputados, elaborado en 2023 y que recomendaba un juicio político contra los miembros de la Cámara de Cuentas, haya sido engavetado y solo ahora salga a la luz, cuando ya se está conformando una nueva Cámara hecha a medida de lo que yo he denominado un magistral Gatopardismo, llama poderosamente la atención. ¿Por qué se ocultó este informe? ¿Quién responde por los desmanes de la Cámara saliente? ¿Cómo recuperaremos los recursos dilapidados durante este período de inacción? ¿Por qué ahora, que ya estos van de salida? ¿La inoperancia no es también corrupción?
La Procuraduría General de la República debería haber intervenido esta institución hace tiempo. Si este informe se rindió hace dos años, ¿por qué salió a relucir ahora, dos años después, cuando ya a vox populi se saben los nombres de los que serán escogidos como representantes de esta nueva cámara? Ahí es donde entra mi teoría de cambiarlo todo para que nada cambie. Yo apelo a la independencia de la Procuraduría y la conciencia de su representante para desmontar la percepción de que vivimos en una tierra de nadie, donde la impunidad es la norma y la rendición de cuentas una quimera.
La Quisqueya de Duarte, Sánchez y Mella, la de Luperón y Caamaño, la que tanto nos ha costado, merece que se le devuelva su belleza y dignidad.

Por: Suleica Martínez.

Comenta