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20 de enero 2026
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OpiniónRoberto PaulinoRoberto Paulino

¿ Quién o quiénes salvarán a San Juan?

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.
Durante los años 50,60 y 70, la provincia de San Juan, era considerada la tercera capital del país, por la gran economía que tenía dicha provincia.
Aquella que un día se le llamó El Granero del Sur, no es hoy más que El Tomadero del Sur, por la gran cantidad de negocios de expendio de bebidas alcohólicas, y por la gran cantidad de alcohol que aquí se consume.
Lo malo es que cada 4 años, se presentan unos falsos salvadores, vendiendo discursos de rescatar a la provincia desde un puesto de senador o diputado.
Esos aspirantes a congresistas, rápidamente se unen a los influyentes de siempre, que no quieren que San Juan se desarrolle en nada.
Se pasan los 4 años cobrando sus salarios, recibiendo exoneraciones, viajando por el mundo con pasaporte diplomático, gozando de inmunidad, y tomando mucho dinero del barrilito y del cofrecito.
En los años más arriba mencionados, San Juan tenía una industria agrícola envidiable, producíamos madera para la construcción, traza para los rieles de las locomotoras de los ingenios del país.
Carbón vegetal en grandes cantidades, arroz, maíz, guandules, garbanzos, habichuelas y maní, de ahí lo del monte Granero del Sur.
Teníamos dos compañías que compraban el maní a todos los agricultores, la Industria Lavador y la Sociedad Industrial Dominicana.
Ambas desaparecieron desde que se descartó el aceite de maní para su consumo, dándole paso a los aceites de palma africana y de soya.
Pero realmente el aceite de maní, no es verdad que lo sacaron del mercado, se sigue vendiendo traído desde otros países.
La siembra del maní representaba un gran movimiento económico para todos los agricultores sanjuaneros.
Se movía semanalmente mucho dinero en las labores de arada de tierra, siembra, repaso, fumigaciones, cosecha y carga de los sacos.
No hay un solo influyente sanjuanero que se atreva a decirle al presidente Abinader, que se rescate la producción de maní, y que se instale una fábrica de aceite.
Tampoco hay nadie que se atreve a motivar al presidente para que concluya con los 35 kilómetros que nos separan para ir a todo el Cibao.
Esos 35 kilómetros están entre Guayabal y Constanza, porque ya estamos unidos con Padre Las Casas y Guayabal por el municipio de Bohechío.
San Juan está sencillamente como el coronel de la novela de Gabriel García Márquez.
NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA.

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