RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – «Don Pedro Henríquez Ureña soñaba con una América unida, en la que fuera dinámica realidad social la justicia y la libertad» La afirmación la hizo ayer el presidente de la República, don Antonio Guzmán, en un discurso que pronunció en el Panteón Nacional, minutos antes del traslado de los restos de Henríquez Ureña a la Iglesia de Las Mercedes.
En el templo católico, los restos del educador y lingüista dominicano fueron inhumados juntos a los de su madre, la poetisa Salomé Ureña, luego de una oración pronunciado por el cardenal Beras.
“Era un hombre capaz de imaginar las cosas mejores y mayores para los pueblos que amaba, literatura que estudiaba y cuyo desarrollo social compartía, pero no era un iluso, pues sabía muy bien que nada puede alcanzarse sin arduas jornadas de esfuerzo y de sostenida dedicación» añadió el presidente Guzmán.
El jefe de Estado destacó la labor desarrollada por Henríquez Ureña en favor de la cultura y la educación en América Latina. Se refirió a la labor del humanista y filólogo en México, «como organizador universitario, como estimulador cultural, como intérprete de la revolución de 1910, y como formador de una brillante generación de educadores mejicanos», y a la labor educativa desarrollada en Argentina.
«Infortunadamente la República Dominicana ha sido la nación donde menos se ha sentido el influjo de las ideas y visiones de Henríquez Ureña, y donde existen menos discípulos de este gran maestro de América”, Refirió que la más profunda y continua preocupación de Henríquez Ureña a quien califica de «dominicano universal – fue tratar de comprender y de explicar el carácter de la cultura americana.
Señala que el ensayista dominicano es muy conocido por sus estudios sobre las corrientes literarias en América, y por su gran interés por las expresiones artísticas propias del continente.
Es mucho menos conocido, en cambio. por las agudas y valiosas ideas sociales que expuso, que pensó desde un riguroso conocimiento de la historia de nuestros pueblos, y que dirigió siempre hacia metas de justicia, de libertad y de progreso».
El presidente Guzmán agradeció a las hijas del educador, Sonia Henríquez de Hipólito y Nathacha Henríquez de González. su colaboración con el gobierno dominicano para hacer posible el traslado de los restos de Henríquez Ureña a Santo Domingo.
Don Pedro Henríquez Ureña dejó escrito su deseo de que sus restos fuesen sepultados en Santo Domingo, junto a los de su madre Salomé Ureña. Falleció en Argentina en 1946.
El jefe del Estado dijo que siente honrado por llevar a feliz término y iniciativa de cumplir con esa petición.
Dijo sentirse orgulloso, al igual que los demás integrantes del Gobierno, de queta deseo se cumpliera «en momentos en que un Gobierno democrático, legitimo, y respetuoso de los más altos valores tradicionales de nuestra historia y a nuestra cultura, rige los destinos nacionales».
«Tener en nuestra patria los despojos mortales de don Pedro Henríquez Ureña e maestro, el forjador de conciencias, el escritor y el patriota, es una forma de contribuir a que el polvo de sus restos haga más densa la tierra de su Patria, que es también la nuestra».
Al finalizar el discurso del presidente Guzmán, el secretario de Educación licenciado Andrés Reyes Rodríguez colocó sobre la urna que contiene los restos de Henríquez Ureña la condecoración de la Orden de Duarte Sánchez y Mella, que le fue otorgada póstumamente por decreto del presidente Guzmán.
Luego la urna fue trasladada a la iglesia de Las Mercedes, seguridad a pie por los asistentes al acto.
Por Carmen Carvajal
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