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19 de enero 2026
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OpiniónRafael Guillén BeltréRafael Guillén Beltré

¿Qué haremos?

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RESUMEN

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Judíos y varones piadosos de todas las naciones bajo el cielo, que moraban en la ciudad de Jerusalén, estaban siendo testigos del recibimiento de la promesa del Espíritu Santo, entonces el Apóstol Pedro se levantó dando un discurso, expresando con el poder recibido desde lo alto, que ese Jesús al que vejaron y crucificaron, es el mismo del que habló Moisés, los Profetas y los Salmos, ante tal revelación, la gente reaccionó: “… ¿Qué haremos?” (Hechos de los apóstoles 2, 37).

Esa misma pregunta debiéramos hacernos los dominicanos, ante el estado de conmoción nacional en el que nos encontramos, ante el evidente deterioro y degradación que están carcomiendo el alma nacional. Nuestro pueblo ya no puede seguir siendo indiferente ante lo que esta expuesto a los ojos de todos. Nos costaría aun mas de lo que nos ha costado, si esa siguiere siendo nuestra actitud.

¿Pudiéramos mantenernos como si nada estuviese pasando, luego de saber con pruebas irrefutables del quiebre de la democracia, de la falsedad de nuestros líderes, de las espurias intenciones de quienes se alzaron con nuestra confianza para luego arrojarla al abismo frio y oscuro de una desesperanza que mantiene al pueblo, pobre, indefenso y condenado a la infelicidad que nos causa el desconectarnos de la providencia divina y sus leyes eternas?

¿Qué haremos? Jurarnos jamás volver a ser engañados por esta generación perversa que martiriza con maldad a los Hijos e Hijas del Dios vivo; ¿Qué haremos? Hacer de cada uno de nosotros un militante de la causa retencionista de Dominicana; ¿Qué haremos? Confiar con vehemencia y Fe inquebrantable en Dios, el primer lema de quienes nos legaron nuestra nación, quienes igualmente sellaron para la eternidad nuestra causa, con el libro de libros, las sagradas escrituras, la Biblia, abierta en el evangelio de san juan, capitulo 8 verso 32, que reza: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

La gloria de nuestra nación esta siendo probada, nos enfrentamos al desafío mas grande que hayamos vivido desde nuestra fundación, una desolación cubre la tierra, miro cual atalaya a todas partes, y no veo quienes se levanten, y echen andar, a pesar de los pesares, las mayorías permanecen entumecidos, otros hechizados en el engaño del príncipe de la potestad de los aires, en el engaño de las riquezas, deslumbrados por la vanagloria y las injusticias.

Ante este panorama, reflexiono en el profeta Elías cuando le dijo a Dios: “…han matado a espada a tus profetas, y solo yo he quedado…” (1Reyes 19, 10), mas el Altísimo le dijo: “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron” (1Reyes 19, 18); esa Fe nos engrandece, nos empuja a la Gloria de La Dominicana, si Padre, si Amadísimo, si Cristo, existen miles de dominicanos que están en tu presencia en santidad, que no se han contaminados con los demonios de la codicia, la lujuria y no han doblado sus rodillas mas que a ti, ¡oh Creador de los cielos y de la tierra, y de todo cuanto habita en ellos!

Este es el tiempo de Dios glorificarse en su pueblo escogido y amado de La Dominicana, este tiempo esta a la altura de los que nuestro Padre Celestial ha preparado como vasos de honra, para los que lo honraron en espíritu y verdad y les fueron fieles. No teman, todo va de acuerdo con la voluntad del que todo lo puede cuando nadie puede, del que sabe dar, cuando no existe quien dé, de quien provee, cuando ya no hay quien provea, el Dios de Dioses y Rey de Reyes.

 

Por Rafael Guillen Beltre

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