RESUMEN
En un artículo escrito y publicado en 2016 por los lingüistas Mendívil Giró y Juan Carlos Moreno Cabrera, titulado: ¿Qué es una lengua? Biología, historia y cultura en el lenguaje humano, estos autores analizan de forma sistémica algunos aspectos esenciales y cruciales que sirven de base para el estudio de la lengua, tales como: la cuestión o debate sobre si la lengua es un instrumento; las lenguas naturales; las lenguas culturales y la relación entre ambas formas; así como en qué sentido son naturales las lenguas naturales; además, la paradoja sobre qué existió antes: el huevo (lengua-i) a la gallina (lengua-e); de qué están hechas las lenguas; y por último, la confusión entre las lenguas-i con sus interfaces léxicos, entre otros puntos de gran relevancia.
Para desarrollar sus argumentos con una explicación lógica y científica, los autores se apoyan en una serie de postulados, considerados esenciales y válidos por la comunidad lingüística. Por ejemplo, estos ensayistas consideran que, para algunos escritores, el lenguaje humano es un fenómeno natural, mientras que, para otros, su naturaleza es social o cultural. Suponen, además, que, para los primeros, las lenguas son variaciones superficiales de un sistema de conocimiento común a la especie, ya que están biológicamente condicionadas y su adquisición es más parecida al desarrollo de los tejidos que el aprendizaje de normas sociales.
En cuanto a la interrogante sobre si la lengua es un instrumento, los investigadores mantienen que lo que hoy día entendemos por lengua, en modo alguno es un objeto autónomo y separado de las personas y las comunidades en las que se usan, por tanto, aseguran que, una definición muy común de lengua consiste en mantener que es un instrumento de comunicación del que nos servimos los seres humanos para trasmitir y compartir información y para expresar nuestras ideas, sentimientos, deseos, ensoñaciones o desvaríos.
En tal sentido, los especialistas de la lengua difieren de esta noción de lengua, por tanto, plantean que, resulta mucho más sensato identificar una lengua con una actividad para realizar, para lo cual es necesario una serie de conocimientos declarativos y procedimentales. Alegan que, si ese conjunto de conocimientos y habilidades que posibilitan esa actividad se considera el elemento central y rector de dicha actividad, entonces podemos definir una lengua como una serie de competencias y habilidades lingüísticas, que se suelen denominar competencia lingüística. Cuando decimos que Pedro conoce la lengua rusa lo que queremos decir es que tiene una competencia lingüística que le permite hablar, entender, leer o escribir en esta lengua, concluyen.
Por José Santana-Guzmán
