RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– La psicóloga clínica Leidy Pérez abordó los cambios físicos, hormonales y emocionales que experimenta la mujer durante el embarazo y en la etapa posterior al parto, y destacó el impacto que estos procesos tienen en la relación de pareja y en la vivencia del amor.
Pérez recordó que durante el embarazo el cuerpo femenino atraviesa importantes transformaciones hormonales que influyen directamente en el estado de ánimo, la sensibilidad emocional y el deseo sexual.
“Cuando una mujer está embarazada presenta muchos cambios hormonales que afectan su conducta, su energía y su manera de vincularse”, explicó.
La especialista se expresó en estos términos al ser entrevistada por los comunicadores Joan Leyba y Germán Rodríguez en el programa “Encuentro del Sábado”, que se transmite en la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
Asimismo, señaló que tras el nacimiento del bebé se produce un incremento significativo de la prolactina, hormona responsable de la producción de leche materna.
Indicó que entre las 3:00 de la madrugada y las 7:00 de la mañana los niveles de esta sustancia tienden a elevarse con mayor intensidad.
“Nosotras producimos esta hormona, se reduce el estrógeno y, por ende, nuestro cuerpo tiende a rechazar al sexo opuesto en muchas ocasiones”, manifestó la especialista al referirse a los cambios en el deseo sexual durante el posparto.
La psicóloga explicó que cuando la prolactina se mantiene elevada, el deseo sexual puede disminuir considerablemente, especialmente después de nueve meses de embarazo en los que las hormonas estuvieron activas y el deseo pudo haber sido más intenso.
En esta nueva etapa, añadió, la mujer centra gran parte de su atención en el cuidado del recién nacido.
“La madre está concentrada en las necesidades del niño, como su alimentación, sus vacunas y su bienestar general”, puntualizó.
Pérez enfatizó la importancia de la comprensión, la comunicación y el acompañamiento en la pareja durante este proceso, y subrayó que los cambios hormonales son naturales y forman parte de la adaptación física y emocional que implica la maternidad.




