RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – En el marco de la conmemoración del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la psicóloga clínica Laurie Peña destacó la importancia de reconocer las múltiples formas de violencia que se ejercen a diario y que, en muchos casos, pasan desapercibidas o se consideran “normales”.
Peña explicó que la violencia comienza desde el momento en que alguien “infringe tus emociones, altera tu entorno o afecta ese sentimiento que construyes con otra persona”. A partir de ahí se desencadenan manifestaciones como la violencia psicológica, física, intrafamiliar, sexual y económica, estas dos últimas siendo según señaló formas que con frecuencia son ignoradas.
La especialista enfatizó que la violencia económica se presenta cuando una persona limita los recursos de su pareja, obligándola a depender completamente de ella. De igual manera, la violencia sexual ocurre cuando existe algún tipo de intimidad sin el deseo o consentimiento pleno de ambas partes. “Dos personas deben estar de acuerdo. Si no, también estamos frente a un tipo de violencia”, indicó.
Peña ofreció esas informaciones durante una entrevista realizada por la tanatóloga Krismeli Brito Padilla, en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido a través de la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
En ese sentido, señaló que estas agresiones afectan directamente la autoestima, el amor propio y la estabilidad emocional de la víctima, generando consecuencias como ansiedad, depresión, agobio, incertidumbre, delirios de persecución e incluso ideaciones suicidas. “Son cosas que muchas veces pasamos por alto, pero son necesarias de conocer para identificar cómo se maneja la violencia, cómo se manifiesta y cuáles son sus efectos”, afirmó.
El ciclo del agresor y la manipulación emocional
Durante su intervención, Peña explicó que en la mayoría de los casos el agresor suele mostrar un comportamiento encantador, lo que dificulta que la víctima o su entorno identifiquen señales de alerta. Según dijo, estas personas suelen detectar carencias afectivas familiares, emocionales o de cuidado y las utilizan para generar dependencia.
“Cuando el agresor se da cuenta de que te tiene en un puñito, comienza a aislarte de tu entorno, de tu familia y de quienes podrían advertirte lo que está ocurriendo”, manifestó.
La normalización de la violencia
Peña alertó sobre el proceso de normalización, cuando la violencia se asume como parte cotidiana de la vida. Esta conducta, señaló, puede aprenderse desde el hogar o del entorno, y luego replicarse en nuevas relaciones de pareja. “Si crecí viendo violencia, es probable que la repita sin darme cuenta. Y mis hijos, a su vez, pueden replicarla de nuevo”, explicó.
Indicó que esta repetición contribuye a que la violencia no disminuya, sino que se masifique. Además, la normalización incluye aceptar insultos, maltrato verbal, agresiones en público o amenazas. Esto incrementa la culpa, el dolor y lleva a muchas víctimas a desarrollar procesos depresivos.
Peña reiteró la importancia de la educación emocional y del reconocimiento temprano de estas señales para prevenir que la violencia continúe reproduciéndose de generación en generación.




