RESUMEN
Hoy en día, fomentar el respeto como valor y la amabilidad es actuar en beneficio de todos, ya que estos valores facilitan la convivencia con nuestros vecinos.
A lo largo de nuestra vida, y salvo algunas excepciones, es habitual tener que convivir con los vecinos de nuestra comunidad. Nos encontramos en la escalera, el garaje, el ascensor y cualquier otra dependencia comunitaria. Debemos recordar y practicar nuestros valores, siendo educados con todos los vecinos, incluso si alguno de ellos no es de nuestro agrado. Mantener un trato cortés con todos ellos contribuye en gran medida a una convivencia armoniosa, lo cual beneficia a todos.
Cuando vivimos en comunidad, es esencial respetar las normas y cumplir con ciertas obligaciones para que todo funcione correctamente. Si no estamos de acuerdo con alguna norma, podemos expresarlo en las reuniones, pero no debemos crear conflictos por nuestra cuenta en el chat del grupo de administración. Debemos recordar no hacer comentarios inapropiados sobre nada ni nadie. Saltarse las normas no es una manera constructiva de mejorar la convivencia entre vecinos ni de intentar cambiar las cosas. Las normas se modifican mediante el diálogo y el debate, no desobedeciéndolas.
Existen rutinas y tareas que debemos cumplir sin necesidad de que nadie nos las imponga, como sacar la basura (si no hay un portero contratado), limpiar la parte de la escalera que nos corresponde según la regularidad acordada (si no hay un servicio de limpieza contratado), cerrar la puerta del portal y la del garaje, entre otras. El incumplimiento de estas reglas suele ser una causa común de conflictos en todo el mundo entre vecinos.
Las discrepancias de opiniones sobre diversos temas son frecuentes en muchas comunidades de vecinos. Debemos tener en cuenta que las comunidades de vecinos toman decisiones por mayoría. Si aún así no estamos de acuerdo, debemos utilizar los procedimientos legales para hacer reclamaciones, pero no podemos perturbar la armonía de la comunidad. Los desacuerdos son comunes, pero no deben dar lugar a enfrentamientos y hostilidades entre vecinos.
Debemos respetar a todos los vecinos, por mal que nos puedan caer, y todos los acuerdos que se toman en las juntas oficiales. Además, también tenemos que respetar la intimidad de los vecinos y la de ‘sus cosas’, como su buzón, ya que es un delito abrir la correspondencia ajena, su trastero, su jardín, etcétera. Asimismo, es importante evitar, en la medida de lo posible, las críticas a los vecinos, especialmente en su ausencia.
Aquí te dejamos las principales reglas protocolares para la buena convivencia:
1. Cuidar las instalaciones comunes, como el garaje, los parqueos, el portón, las escaleras, los jardines y la piscina.
2. Tener cuidado de no molestar si tenemos niños o animales de compañía, sobre todo en las zonas comunes.
3. Prestar atención a los ruidos molestos, especialmente por la noche o muy temprano por la mañana, como poner la televisión o la música muy alta, poner en funcionamiento la lavadora u otros electrodomésticos ruidosos, realizar remodelaciones o instalaciones que involucren taladros o martillos, especialmente a altas horas o en días no laborables, entre otros.
4. Ser cuidadosos con el riego de las plantas, la limpieza de alfombras, manteles, etcétera, evitando sacudir el polvo de las alfombras o las migas de los manteles en momentos en que alguien pueda pasar por debajo de nuestro balcón o ventana. Además, tener precaución al tender ropa.
5. Mantener al día el pago de las cuotas para evitar que la comunidad no pueda hacer frente a sus gastos corrientes y reparaciones necesarias.
6. Ser educados y saludar, al menos con un «buenos días» o «buenas tardes», a los vecinos y personas que nos encontremos en las zonas comunitarias, como el garaje, el portón, el lobby, el ascensor, etcétera. Para lograr una buena convivencia, no debemos olvidar que tenemos que ser respetuosos con todos los vecinos y no perder los buenos modales en ninguna situación ni circunstancia.
En conclusión, para lograr una mejor convivencia, debemos fomentar dos grandes valores humanos: el respeto y la amabilidad.
Por Rocio Regalado /Protocolo RD
