RESUMEN
A Don Manuel Mora Serrano, paladín de la divulgación de la literatura dominicana producida en las provincias.
Tuvieron que transcurrir 103 años desde la publicación de la primera antología literaria en las letras dominicanas (1874) para que viera la luz pública la primera antología poética de una provincia: Antología de poetas mocanos (Santo Domingo: Editora Taller, 1977. 152 p.), de Julio Jaime Julia. Al año siguiente, la segunda: Antología literaria de Neyba 1850- 1970, de Eddy Mateo Vásquez (Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1978. 320 p.). Una mujer editará la tercera cuatro años después, Inés Díaz de Soñé: Antología biográfica de poetas petromacorisanos (San Pedro de Macorís: Universidad Central del Este, 1982. 320 p.).
Otras selecciones antológicas de ese género seguirían apareciendo. A continuación, mencionamos algunas de ellas, incluyendo antologías regionales:

- Antología de poetas petromacorisanos (1982), de Víctor Villegas.
- Antología de la poesía yumera (1983), de Editorial Gente.
- Antología de poetas de Azua (1984), de Tomás Alberto Oviedo Canó.
- Nueva antología de poetas mocanos (1988), de Julio Jaime Julia.
- Antología de la poesía romanense (1989), de Isael Pérez.
- Antología de escritores banilejos [1991], de Tomás Báez Díaz.
- Contra el mar y el olvido: antología de poetas y escritores de Barahona (1996), de Henrri Cuello Ramírez y Víctor Cuello Ramírez.
- Antología de poetas y escritores de la provincia de Bahoruco (1997), de Juan Solano Pérez Ferreras.
- Antología literaria contemporánea de la frontera (1998), de Antonio Acevedo y otros.
- Espacio fecundo: antología de poetas hatomayorenses (1999), de Robert Berroa.
- Narrativa contemporánea de Monte Plata (1999), de Edgar Reyes Tejeda. [Prologada por Manuel Mora Serrano].
- Otros cuentos puertoplateños: antología (2000), de Ediciones Renovación.
- Antología de escritores sancristobalenses 1900-2000 (2001), de Juan B. Nina.
- Convocatoria: antología de narradores de la provincia La Altagracia (2004), de Isael Pérez.
- Cuentistas del Sur de la Isla (2005), de Edgar Valenzuela.
- La poesía contemporánea de Santiago: antología, 1977-2005 (2005), de Enegildo Peña.
- Migración a la lluvia: antología poética francomacorisana (2005), de Sixto Gabín.
- Voces del Valle: voces que llegan desde el Cibao (2005), de Ibeth Guzmán y otros.
- A la intemperie: antología de poetas de la provincia El Seibo (2006), de Isael Pérez;
- A la sombra del cañaveral: antología de poetas del Este (2006), de Isael Pérez.
- A la sombra del cañaveral: antología de cuentistas del Este (2006), de Isael Pérez.
- Historia crítica y antológica de la poesía de Bonao (2006), de Arsenio Arginio Velazquez S. y Julián Morillo Casado.
- Antología poética del Sur (2007), de Juan B. Nina.
- Antología literaria en honor a Neiba (2009), de Julio Cuevas y Alex Ferreras.
- Jueves literarios: antología de los escritores de Sosúa (2009), de Ramón Gil.
- Antología de la poesía higüeyana (2010), de Ernesto Rivera Cedeño.
- Antología de la literatura contemporánea en Moca: poesía y cuento (2012), de Eugenio Camacho.
- Más voces del Valle: muestrario de las letras del Cibao (2012), de Ibeth Guzmán y otros
- Voces desatadas: antología de poetas sanjuaneros (2012), de José Enrique Méndez, y Sobieski de León.
- Habitantes del Nigua o la poética del barrio: antología (2013), de Ramón Aníbal Mesa.
- Voces de arena y sal: antología de escritores banilejos (2014), del Ministerio de Cultura.
- Voces desatadas: antología del cuento sanjuanero (2014), de José Enrique Méndez, y Sobieski de León.
- Otra muestra de dramaturgos del Sur (2020), de Edgar Valenzuela.
En el 2004, mediante el decreto presidencial número 710, quedó establecida una nueva división territorial de la República Dominicana con tres grandes regiones:
1) Macro-región el Cibao o Norte, con las provincias: Espaillat, Puerto Plata, Santiago, La Vega, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez, Duarte, Hermanas Mirabal, María Trinidad Sánchez, Samaná, Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y Valverde (14);
2) Macro-región Sur o Suroeste, con las provincias: Azua, Peravia, San José de Ocoa, San Cristóbal, Elías Piña, San Juan, Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales (10); y
3) Macro-región Oriental o Sureste, con las provincias: La Romana, La Altagracia, El Seibo, Hato Mayor, Monte Plata, San Pedro Macorís, Distrito Nacional y Santo Domingo (8).
En total, 32 provincias, incluyendo el Distrito Nacional. Ahora bien, de crearse una colección bibliográfica contentiva de igual número de antologías literarias entonces estaríamos construyendo una memoria histórico-literaria provincial de gran utilidad para historiar la literatura dominicana general. Nos referimos, lógicamente, a antologías literarias provinciales que incluyan todos los géneros literarios tradicionales —poesía, novela, drama, narrativa breve y ensayo—, pues la tendencia ha sido siempre antologar solo a poetas. Consideramos que esa COLECCIÓN ANTOLOGÍAS LITERARIAS PROVINCIALES es una idea que bien podría ser —y debería ser— convertida en un proyecto de la Editora Nacional del Ministerio de Cultura integrando, en su ejecución, a las organizaciones culturales y a los talleres literarios existentes en las provincias como valiosas fuentes de información en torno al quehacer literario en esas comunidades.
La contratación de investigadores y críticos literarios calificados garantizaría rigor metodológico y académico en la edición de cada una de las 32 antologías literarias. ¿Por qué decimos esto? Por lo siguiente: desde nuestra óptica de bibliógrafo, consideramos que todo trabajo antologizador debe estar fundamentado en una investigación bibliográfica, o sea, en un levantamiento informativo previo sobre las publicaciones y sobre los autores enmarcados dentro del momento histórico o generación literaria objeto de estudio del antólogo. Esa investigación, conducida a partir de definidos y claros criterios metodológicos, facilita la labor crítica del antólogo, haciéndola más objetiva, pero, sobre todo, más justa en cuanto a que lo ayuda a orientar mejor la compleja tarea seleccionadora. Como bien señala el escritor cubano Senel Paz, “toda antología implica un proceso de investigación y estudio”. Lógicamente —pensamos nosotros—, siempre y cuando se asuma con seriedad y rigor metodológico tan importante trabajo para la divulgación de cualquier literatura.
Concluimos repitiendo lo que en varias ocasiones hemos escrito en torno a las antologías literarias: cabe señalar que, desde la perspectiva de la divulgación literaria, las antologías tienen una importancia capital para la introducción de los lectores y estudiosos en el mundo literario de los autores antologados. A la vez, son valiosos materiales didácticos para la enseñanza de las letras tanto en las escuelas y colegios como en los centros de enseñanza superior en el campo de las humanidades, pero también en el campo de las ciencias sociales: en el caso de las antologías de provincias, en los estudios que importan a la Microhistoria.
Por Miguel Collado*
