RESUMEN
Cómo imaginar profesores que no lean por lo menos tres libros por año. La mayoría de los profesores dominicanos no leen y lo podemos evidenciar en la no existencia de librerías en nuestros barrios y ciudades. Si por lo menos los profesores leyeran, estos negocios tendrían la posibilidad de vender cientos de miles de libros de literatura al año, porque los maestros activos son más de cien mil. Y si asignaran por lo menos un libro por año a cada estudiante, entonces las ventas serían millones de libros en cada año lectivo.
No se puede argumentar que lo solicitan por Amazon, porque según estadísticas conocidas lo que se solicita por esa vía no alcanza un número de textos que se pueda colocar en porcentaje, porque son milésimas en cuantía porcentual del total de solicitudes de artículos a través de esa empresa.
Por otro lado, me he dado cuenta porque me dedico a investigar, de que existen docentes que asignan lecturas de libros que nunca han leído y lo hacen con una actitud hipócrita que raya en el cinismo.
Ese es un asunto digno de seguimiento exhaustivo, con el objeto de corregir esa anomalía deformadora de la imagen del profesor, y desde ahí, ayudar al profesorado para fomentar las lecturas necesarias para que pueda lograr mayores niveles de éxito.
Alguien que ejerce la docencia me inquirió no hace mucho tiempo, que con qué tiempo iba a leer libros. Es una lástima que algunos profesores no alcancen a darse cuenta de que su actualización puntual en su área de trabajo y en cultura general, es una cuestión que forma parte de sus obligaciones profesionales.
Porque la lectura es una de las actividades fundamentales que desarrollan los seres humanos, ella tiene carácter imprescindible para que un profesional pueda lograr las capacidades necesarias y actualizadas para su ejercicio profesional.
De igual forma es a través de lecturas reflexivas que se alcanzan habilidades y conocimientos diversos y útiles. Pero, además, la multiplicidad de saberes necesarios e indispensables para la realización de la labor intelectual y profesional necesita de la lectura como formadora autodidacta en las áreas de interés particular.
Hay que erradicar la concepción de obrero que tienen muchos profesores. Pero, no cualquier obrero, porque muchos obreros son amantes de la lectura y devoran libros de cuentos, novelas e incluso son amantes de la poesía.
Los profesores que se creen obreros sin necesidad lectora, necesitan transformarse en intelectuales, porque la carrera docente es una función académica e intelectual. Muchos docentes necesitan hacer conciencia de que la lectura constituye sin ninguna duda, el fundamento que crea la base para conformar la adquisición de una cultura general e integral en los individuos.
Es importante concientizar acerca de que, dentro de los estudios de cualquier nivel, el componente de la lengua materna, es trascendente, porque permite tener un participante con mayor conciencia intelectiva de las distintas asignaturas que recibe o que imparte a través del plan de estudio que se desarrolla en el aula.
Otra cuestión que preocupa a muchos formadores de formadores es, que los libros de texto y los programas educativos deben ser actualizados con la participación de los profesores y eso no se hace, debido (entre otras cosas), a que los libros de texto se han convertido en un negocio muy lucrativo.
Eso también debe cambiar en forma radical para mejorar la confianza social hacia las ejecutorias del Ministerio de Educación de la República Dominicana. El último escándalo de los textos escolares es una verdadera vergüenza nacional.
Es necesario que la sociedad siga de cerca la cotidianidad de la vida escolar, porque el Estado tiene que trabajar en la construcción activa de escuelas. La construcción de una escuela no es el edificio, esa construcción física no sirve para mucho si no existe la escuela verdadera.
Se trata de un asunto complejo que tiene que ver con perfiles, proyecciones y resultados esperados. Es importante construir la planta física a la que muchos denominan escuela, es muy importante trabajar en la renovación de los edificios escolares existentes, pero estos, entre otras cosas, necesitan (en muchos casos), una participación activa de la comunidad para reducir costos.
No basta con que se le proporcione mejores condiciones de trabajo a los profesores con lugares físicos y mobiliarios confortables para hacer más cómodas las labores docentes, también se necesita actitud positiva, capacidad académica, responsabilidad al planificar, monitorear y evaluar la planificación, para tomar decisiones y para informar al público de los resultados de las dichas evaluaciones.
Se debe insistir en el fortalecimiento de los concursos para lograr una plaza docente. Hacer de estos procesos, jornadas transparentes y justas, alejando el partidarismo que ha venido lacrando esa actividad.
El papel de estos concursos es ayudar al sistema a través de la escogencia de profesionales competentes, actualizados y apasionados, que en el trayecto de sus labores puedan ser reconocidos por la sociedad, admirados por sus compañeros de labores, y de esa forma devolver el prestigio a los profesores.
La escuela necesita profesores orgullosos de lo que hacen, volver a construir hábitos de lectura es esencial en ese camino de recobrar el esplendor de intelectualidad que necesitan los docentes en cualquier lugar del mundo. Esto, sin perder la objetividad y la capacidad de trabajar lo cognitivo, sin olvidar la importancia de ser persona por encima de las competencias para hacer un trabajo de excelencia.
Por Francisco Cruz Pascual
