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16 de febrero 2026
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OpiniónVíctor Manuel PeñaVíctor Manuel Peña

Prioridades en una sociedad en medio de grandes crisis

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

Es innegable que el mundo y la sociedad actual se debaten en medio de grandes crisis.

Pocas veces han coincidido en la historia la crisis mundial con la crisis en cada sociedad.

Ahora hay una innegable simultaneidad en el desarrollo de estas crisis.

Pero la crisis en cada sociedad nacional no es solo la que genera la pandemia del coronavirus, sino que ésta ha desencadenado otras crisis como la económica, la social, la política, la institucional, la moral, etc.

Enfrentar cada crisis supone asumir prioridades.

El actor colectivo para asumir esas prioridades en cada política pública es el Estado.

Esas prioridades tienen que estar incluidas en los objetivos de cada política pública.

Enfrentar la crisis económica supone instrumentalizar el programa de recuperación de la economía para gestar el crecimiento económico y crear empleos, pero ello tiene que hacerse en medio de una sólida estabilidad macroeconómica que garantice un control riguroso de la inflación.

Si la inflación se dispara no hay manera de lograr el sagrado objetivo de comer es primero.

No puede hablarse ni de progreso ni de bienestar ni de felicidad si el sagrado objetivo comer es primero no lo pueden lograr la inmensa mayoría de las familias.

Si la gente no puede comer no puede vivir y de manera inevitable eso solo va a contaminar la estabilidad social y la estabilidad política en una sociedad.

Frente a esa inhumana situación no hay manera de evitar las protestas y el terremoto de las convulsiones sociales.

Para garantizar la estabilidad social y la estabilidad política hay que lograr que la gente coma.

Y no es solo garantizar fluidez en los suministros, sino, sobre todo, que los precios de los alimentos estén al alcance de la gente en una sociedad.

Y por necesidad tenemos que hablar siempre de los muy pobres, de los pobres y de la clase media.

Un gobierno, cualquiera que sea, tiene que establecer las condiciones para que la gente pueda ejercer el sagrado derecho a comer, que es lo mismo que decir el sagrado derecho a vivir.

Pero también un gobierno tiene que tener abiertos amplios programas de asistencia social.

Una inflación alta no solo drena y asfixia el poder de compra de los salarios monetarios, sino que drena el PIB real, es decir, la producción real de riquezas en la economía.

El Banco Central acaba de dar la infausta noticia de que la tasa de inflación interanual (diciembre 2020-diciembre 2021) fue de 8.5% y la tasa de inflación acumulada (enero-diciembre 2021) fue de 7.73%.

La política monetaria moderna se define y configura a partir de las metas de inflación: el rango meta de inflación de 4 más o menos 1 (4% más o menos 1%)

La tasa de inflación de 8.5% y la de 7.73% prácticamente han duplicado el rango meta.

Las causas internas y las causas externas siguen operando con fuerza en la generación de la irresistible inflación por la que atraviesa el país.

Someter a control la inflación debe ser y tiene que ser una prioridad de cualquier gobierno.

Evitemos a tiempo que la población dominicana siga consumiéndose y destruyéndose en el baño de lágrimas y de sufrimiento que genera la exasperante inflación que tenemos.

Hay que tomar ya medidas exhaustivas y precisas por el lado de la política económica para combatir la pandemia de la inflación que nos consume y devora.

AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y  miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo (FP).

 

 

 

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