RESUMEN
El Partido de la Liberación Dominicana está dando clara demostración de no importarle la moral propia y menos la ajena. A ojos de cualquier peledeísta, aquí nadie tiene decoro, todos somos ladrones, deshonestos, sin principios. Componemos una manada de sinvergüenzas que transitamos por la vida pública y privada, faltos de comedimiento, criterio para pensar, hablar o juzgar. En fin, somos gentuza humana.
Gravitan en otro error, ya que el primero consistió en creer que el dinero todo lo puede, con ese concepto, crearon un candidato presidencial y le orquestaron una industria nacional que distribuyó arroz, azúcar, pan, pastas, embutidos, jabón, huevos, leguminosas y hasta artículos farmacéuticos con el nombre de, ¨Gonzalo presidente¨, atizado por una propaganda financiada que, promovía las bondades humanas, de un personaje carente de intelecto.
Han dado uso al principio transposición de Joseph Goebbels, consistente en cargar sobre el adversario los propios errores o defectos. Están respondiendo el ataque con el ataque para desviar la atención de los ingenuos, evadir la justicia e imponer la impunidad. Como bien establece dicho principio: “si no puedes negar las acusaciones, inventa otras que las distraigan”.
Su estrategia ha sido esa, decir que todo se trata de una persecución, que hay más implicados, que la policía los agrede, que los sometimientos judiciales son para garantizar la reelección. Hablan de politización de la justicia, todo con el fin de distraer la opinión pública y no defender sus miembros, cumpliendo el debido proceso. Mismo que reclaman y abortan.
Esa organización política no se ha tomado una pausa para reflexionar sobre sus yerros, corregir sus faltas y relanzar su imagen de cara al electorado. Juegan con la inteligencia colectiva, soberbios en su ego y sin hacer frente, a una realidad que se impone. Olvidan el clamor popular ¨los queremos presos¨, negando una conquista, resultado de muchos años de transformación institucional.
Actúan como verdaderos kamikazes llevándose a su paso, todo lo que encuentran, sin el más mínimo respeto a su moral y a la ajena, enturbiando todo intento de justicia hacia el patrimonio nacional. Retoman el discurso desgastado de la persecución política, dejando establecido el escenario de impunidad y las negociaciones entre líderes partidistas, a espaldas de las leyes, como se actuaba en el pasado.
Promover que se persigue por diferencias ideológicas, hablar de politización de la justicia, poner en juego la democracia y decir que estamos ante una dictadura, es una puesta en escena, del ya citado principio de Goebbels, consistente en ¨cargar sobre el adversario los propios errores o defectos¨.
Empañar el trabajo del Ministerio Público, representado por Mirian Germán Brito, es una estocada mortal a lo poco creíble que tenemos como nación. Abandonar su candidato con miras a las elecciones del 2024, para defender de la justicia bucaneros políticos y piratas empresariales, es un acto de traición a ellos mismos.
Quienes tengan la oportunidad de escuchar y analizar las argucias presentadas por el partido morado, desde que se produjeron los arrestos de su alta militancia política, se darán cuenta de lo desalmados que son a la hora de hacer el mal. Encontrarán una íntima relación entre el principio de trasposición, Goebbels y el PLD.
Por Florentino Paredes Reyes
