Primarias Abiertas o Fin de la Partidocracia?

Por José Pérez Méndez viernes 15 de septiembre, 2017

La Ley de Partidos que cursa en el congreso nacional dominicano por más de diez años se propone regular a las organizaciones políticas, que en esta etapa del desarrollo dominicano, representan la base y el sostén de nuestra incipiente democracia política.

La República Dominicana es un país en vías de desarrollo que desde hace un poco más de 40 años vive una democracia, que aunque imperfecta ha permitido que la población disfrute de unas libertades que no tienen nada que envidiarles a los países de capitalismo desarrollado del mundo.

El ciclo democrático que hoy vivimos tuvo su inicio en el 1978 con la llegada al poder del PRD pero no fue sino en la década del 2000 cuando los partidos políticos adoptaron la modalidad de las primarias para escoger sus candidatos para las elecciones congresuales y presidenciales.

En el PLD el Dr. Leonel Fernández fue escogido como candidato vicepresidencial en el 1993 y como candidato presidencial en el 1995 mediante sendos congresos electores, mientras que el Licdo. Danilo Medina Sánchez fue escogido como candidato presidencial en el 1999 por el mismo medio del Congreso Elector.

A nadie se le ocurrió decir que dichas candidaturas fueran ilegítimas o antidemocráticas porque no se escogieron mediante primarias. Las primarias son un mecanismo de los países desarrollados que buscan hacer más participativa la democracia representativa, dándoles a sus ciudadanos la oportunidad de participar en la escogencia de sus candidatos sin ser militantes de sus partidos.

En los Estados Unidos de Norteamérica la presión tributaria está por encima del 40%, los niveles de pobreza son menores del 10%, el desempleo es menor del 5%, y la mayoría de la población disfruta de un nivel de clase media debido al alto nivel de desarrollo económico de dichas sociedades, y no obstante las primarias no son abiertas sino mediante padrones de electores de los partidos.

En la República Dominicana el sistema de primarias está por encima de las posibilidades de los partidos políticos y les ha quedado grande a la mayoría de los partidos que las han adoptado para escoger sus candidatos para las elecciones generales y congresuales.

La democracia dominicana descansa en este momento en los partidos políticos pero hace menos de dos décadas que eran los líderes políticos los que sostenían la democracia. Si en estos momentos la partidocracia fracasara la República Dominicana podría caer en manos de cualquier líder populista irresponsable que cautive a las masas con un discurso bonito y demagógico.

Hablar de primarias abiertas en un país donde la democracia descansa en los partidos políticos es promover y acelerar el descalabro de dichas organizaciones y eso sería muy peligroso para la incipiente democracia.

Los que promueven esa aventura dicen que el país pasaría de una democracia representativa a una democracia participativa pero en realidad lo hacen, unos por intereses mediáticos, y otros porque quieren destruir la partidocracia, para de esa manera ellos tener posibilidades de competir en la lucha por el poder.
Una democracia participativa solo es posible en un país de renta alta y con un alto nivel de desarrollo en todos los órdenes; no obstante en USA las primarias son cerradas y el presidente se escoge por voto distrital y no por voto directo.

Lo que se debiera estar discutiendo en RD ahora mismo debiera ser la elevación de la presión fiscal a por lo menos el 20% y la modificación del actual modelo extensivo de empleo, que son necesidades perentorias para un país que quiere alcanzar el desarrollo pleno.

El sistema de las primarias se debe mantener con padrones partidarios cerrados y si algún cambio se debiera hacer en ese sentido sería darle a los partidos la libertad de volver al sistema de los congresos electores como forma de escoger sus candidatos para las elecciones.

No se puede poner la carreta delante de los caballos, pero resulta que en la República Dominicana hay más democracia política que desarrollo económico y social, cuando la prioridad debiera ser el bienestar dentro del marco de una democracia limitada por ley.

La verdad es que no entiendo cómo es que líderes políticos de larga data pueden estar promoviendo las primarias abiertas a sabiendas de que eso destruiría a los partidos políticos que son el sostén de la democracia en esta etapa crucial de la vida política del país.