RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – En la parte final del juicio de fondo contra Elizabeth Silverio, acusada de usurpar funciones en el área de la salud, las presuntas víctimas pidieron a las juezas del Tercer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional, quienes llevaron el caso, que hagan justicia en favor de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que fueron atendidos en el Centro Knowledge Land (Kogland) por la imputada.
Una madre, cuyo hijo asistía a Kogland, expresó que Silverio utilizó el dinero que pagaban sin ver ningún resultado en sus niños, para hacerse una liposucción.
“Esta estafadora hoy la vemos con cambios físicos, con una cirugía bariátrica que cuesta entre 8 y 12 mil dólares, con el dinero que yo pagué buscando salud para mi hijo, no su salud física”, criticó una de las madres querellantes al hacer uso de la palabra ante el tribunal.
Jesús Manuel D’Olio también testificó que pagó a Silverio mes tras mes por el servicio a su hijo, y que en varias ocasiones tuvo que tomar prestado para poder pagarle.
Las juezas Arlín Ventura Jiménez, Leticia Martínez y Evelyn Rodríguez se reservaron el fallo del juicio para el próximo lunes, fecha en la que decidirán si envían a Elizabeth Silverio a 10 años de prisión en la cárcel de Najayo, como solicitaron el Ministerio Público y los abogados de las familias querellantes.
Durante el juicio, la fiscal Magalys Sánchez estableció que la imputada se presentó falsamente como profesional de la salud, afirmando ser doctora neurocientífica, psicóloga y psicoterapeuta. Silverio ejerció esta labor entre enero de 2021 y junio de 2023 sin contar con formación académica en el área.
Esto constituye una violación a los artículos 147, 148 y 405 del Código Penal Dominicano, así como a los artículos 92, 93 y 157, numeral 7, de la Ley 42-01. También se infringieron los artículos 62 de la Ley 66-97 (Ley General de Educación) y los artículos 13 y 396 de la Ley 136-03 sobre la Protección de los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes.
La acusación sostiene, además, que Silverio engañó y estafó a los padres, haciéndoles creer que era profesional de la salud, utilizando documentos falsos para ofrecer atenciones psicoterapéuticas, consultas, evaluaciones, y recomendaciones para aplicar psicoterapias. Ella firmaba y sellaba dichos informes con un sello gomígrafo que contenía un exequátur falso e inexistente.




