RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, BLANCO ARRIBA, TENARES.- La laboriosa comunidad de Blanco Arriba vive momentos de incertidumbre y temor tras el asesinato del comerciante Orgidio Antonio Núñez, de 49 años, ocurrido el pasado fin de semana dentro de su establecimiento comercial, un hecho que ha reavivado las alarmas sobre el auge de la delincuencia en la zona.
Por el caso, el Ministerio Público, encabezado por el fiscal Orlando Liriano, junto a agentes de la Policía Nacional adscritos a la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim), ha detenido hasta el momento a unas siete personas para fines de investigación, como parte de las indagatorias que buscan esclarecer el crimen.
El homicidio ha puesto “el dedo en la llaga” de una problemática que, según denuncian comerciantes y comunitarios, se ha agravado en los últimos años el que se han registrado múltiples hechos violentos, muchos de ellos vinculados a actividades delictivas.
Residentes de Blanco Arriba advierten sobre la proliferación de puntos de drogas en el distrito municipal y llaman de manera urgente a la Policía Nacional y a los organismos investigativos del Estado a intervenir con mayor firmeza para devolver la tranquilidad a la comunidad.
Blanco Arriba, perteneciente al municipio de Tenares, es reconocida por su dinamismo comercial, su riqueza natural y el aporte significativo de su diáspora, con fuerte presencia en la vida económica y social de la ciudad de Lawrence, Massachusetts. Ese desarrollo, afirman sus moradores, contrasta con el clima de inseguridad que hoy amenaza la convivencia y el trabajo honrado.
La preocupación fue expresada públicamente por el comerciante farmacéutico, doctor Abdiel Vázquez, quien a través de su cuenta de Facebook afirmó que “Blanco no merece vivir còmo está viviendo” y que la inseguridad no puede convertirse en la forma de vida cotidiana de una comunidad integrada mayoritariamente por gente decente y trabajadora. Vázquez exhortó a las autoridades a actuar con determinación para enfrentar la delincuencia y proteger a los ciudadanos.
Otros comerciantes y líderes comunitarios se han sumado a las voces de alarma, insistiendo en que Blanco Arriba merece paz y respuestas concretas. Denuncian que la operación abierta de puntos de drogas, conocidos por todos, envía un mensaje equivocado y mina la confianza de una población que se resiste a ser arrastrada por un reducido grupo de delincuentes.
La comunidad montañosa de Blanco Arriba reclama soluciones urgentes y un clima de seguridad que permita preservar la vida, el trabajo y la convivencia, valores que históricamente han definido a este distrito municipal de Tenares.




