RESUMEN
Dar gracias es una práctica que alimenta tu alma y te enaltece. Al abrir los ojos cada día, demos gracias por ser parte de un nuevo amanecer.
Dar gracias a Dios y a todas las personas que te hacen un favor, ya sea con una sonrisa, un saludo o un sencillo detalle, te hace más grande y contribuye con el bienestar de quienes te rodean.
Agradezcamos por tener un trabajo, aunque no sea el ideal para alcanzar tu satisfacción total, y pidamos a Dios que provea a otros los medios para alimentar a su familia.
Asimismo, debemos sentirnos agradecidos por lo poco o mucho materiales que tenemos, y más por lo sentimental, como el amor de tu familia.
La gratitud es una de las mejores prácticas para conseguir un mundo mejor para todo. Aprendamos cada día a ser más agradecidos, por el bien el común.
Abraza la vida con gratitud, porque vivir es un milagro.
Por Daniel García Santana
