La potestad aduanera en la República Dominicana es la competencia que tiene el Estado para regular el flujo de mercancías, personas y capitales que ingresan y salen del territorio nacional, garantizando que tanto la salida como la entrada de bienes cumplan con la legislación fiscal, sanitaria y de seguridad correspondiente, y de esta forma combatir el contrabando y el tráfico ilícito; el ejercicio de estas atribuciones y facultades por parte de la autoridad aduanera evita que productos prohibidos o de peligrosidad tales como armas, drogas o bienes de fauna protegida crucen la frontera. Esta busca proteger la economía aplicando los aranceles, fomentar la competitividad y proteger la industria local. En definitiva, es un aspecto integral de la política comercial y fiscal del país.
La seguridad nacional es la capacidad de un Estado para defenderse y proteger sus intereses contra las amenazas tanto a lo interno como a lo externo; amenazas que pueden ser ataques militares, conflictos geopolíticos, ciberataques, terrorismo y el tráfico ilícito de personas y mercancías. La seguridad nacional, más que la defensa militar, abarca la protección de la economía, la política, la cohesión social e infraestructura.
Actualmente, la seguridad nacional se ha convertido en un tema crucial en el debate sobre el desarrollo económico y la competitividad del país, ya que a medida que el comercio internacional se expande y la República Dominicana se envuelve en la dinámica global, la función de la administración aduanera no solo se limita a la recaudación de impuestos, sino que también se extiende a la regulación del comercio internacional y a la protección de la seguridad nacional.
En un contexto global donde el tráfico de drogas, armas y otros ilícitos se ha intensificado, la labor de las aduanas es más relevante que nunca. La potestad aduanera, además de enfocarse en la recaudación de aranceles, ha debido también procurar garantizar la seguridad nacional, contrarrestando las amenazas. Esto significa haber efectuado una alianza de colaboración entre las aduanas y las instituciones de seguridad del Estado, y así seguir implementando las tecnologías avanzadas para el control y la vigilancia, no solo en las principales colecturías sino además en las fronteras, lo que representaría un gran avance para la seguridad nacional.
El motor de crecimiento económico lo es una gestión aduanera eficiente. Los procesos aduaneros ágiles y transparentes son atractivos para los inversionistas que buscan entornos predecibles y seguros. La modernización de los sistemas aduaneros, la simplificación de trámites y la digitalización son pasos significativos para mejorar la competitividad del país en el escenario internacional. Estos generan gran impacto en el comercio y la inversión, pero la seguridad es una prioridad para el comercio exterior a través de las fronteras.
Aun cuando esta rige al amparo de un marco jurídico moderno, la implementación efectiva de estas normas enfrenta desafíos significativos. Que, en ciertos casos, son problemas persistentes que socavan la eficiencia de las operaciones aduaneras.
No obstante, entendemos que la potestad aduanera en la República Dominicana ha recorrido un largo camino desde sus inicios coloniales, mostrando una evolución constante para adaptarse a las necesidades de control y facilidades del comercio. A medida que el país continúa enfrentando nuevos desafíos, las aduanas seguirán siendo un componente clave en el desarrollo económico y la seguridad nacional.
Por: José Peña Santana
