RESUMEN
A 64 años del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo
Hablar de Rafael Leónidas Trujillo Molina no es una tarea sencilla. Su figura, asociada a una de las dictaduras más férreas y prolongadas de América Latina, sigue provocando contradicciones internas en quienes intentan comprender cómo fue posible su ascenso al poder. A 64 años de su ajusticiamiento, surgen preguntas ineludibles: ¿Por qué Trujillo? ¿Por qué la sociedad dominicana permitió –y en algunos sectores incluso promovió– el nacimiento de un régimen tan autoritario?
La llegada de Trujillo al poder en 1930 no fue fruto del azar ni un golpe de suerte. Su ascenso respondió a condiciones internas e internacionales bien definidas. En primer lugar, debe considerarse el papel de Estados Unidos. Tras la ocupación militar norteamericana entre 1916 y 1924, el país quedó bajo una fuerte influencia extranjera. En ese contexto, Washington buscaba en América Latina gobiernos fuertes que garantizaran “orden” y contuvieran el creciente temor al comunismo. En ese tablero geopolítico, Trujillo fue una ficha útil. No fue un accidente: fue una elección deliberada.
En segundo lugar, hay que mencionar a las élites ilustradas de la época. Sectores intelectuales y económicos del país asumían que la República Dominicana era incapaz de avanzar sin una autoridad fuerte que encauzara el camino del progreso. Para ellos, Trujillo representó la figura del “orden” frente al caos constante que caracterizaba la vida política dominicana del momento.
Ese caos, conocido por algunos como “conchoprimismo”, consistía en una sucesión de golpes de Estado, caudillismos y luchas por el poder entre pequeños grupos armados. Todo eso mantenía al país en el atraso. El propio Juan Bosch lo describió en varias de sus obras: antes de la dictadura, vivíamos en una etapa de precapitalismo. Fue Trujillo quien, con mano de hierro, introdujo una forma peculiar de capitalismo: él era el único capitalista, dueño absoluto de las empresas, tierras y medios de producción. Como señala un artículo de la revista Global, la economía dominicana de ese período giraba en torno a su figura.
No se puede negar que Trujillo trajo consigo estabilidad y modernización en ciertos aspectos, pero el costo fue enorme: represión, censura, desapariciones, corrupción y el control absoluto del Estado. Su figura no surgió de la nada. Fue producto de una combinación de intereses extranjeros, resignación intelectual local y una tradición política marcada por el caudillismo y la falta de institucionalidad.
Por Isaac Feliz
