RESUMEN
Los grupos fundamentalistas de la sociedad civil multinacional y de las falsas izquierdas neoliberales, las milicias de vanguardias de USAID en el hemisferio Occidental, son pioneros en la guerra de contra información, de guerra psicológica, en el nuevo entramado de la guerra de comercial. La democracia representativa de pos guerra queda resaltada mediante vastos y complejísimos procedimientos informacionales organizados a través de los ciudadanos, quienes debaten con el uso intensivo de la tecnología, asuntos públicos y hacen saber sus sentimientos al gobierno local en un encarnizado debate sobre las carencias del país o los NI NIS sin techo como resultado de un vago experimento coyuntural de descrédito.
Más allá de la integración social ocasional y los usos instrumentales de la comunicación a través de las redes sociales, los observadores han detectado el fenómeno de la formación de comunidades virtuales. En concordancia con el argumento de los estrategas de la sociedad civil multinacional, por ellas suele entenderse una red electrónica autodefinida de comunicación inter activa, organizada en torno a un interés o propósito compartido, aunque a veces la comunicación se convierte en sí misma en la meta corporativa de esos grupos de intereses, esta surgiendo un contra peso social.
Esas comunidades mediáticas pueden estar relativamente organizadas o formalizadas, como es el caso de la oferta de insultos y campanas sucias en las redes, o los sistemas de descredito, que a veces suelen formarse de modo espontaneo por plataformas afines que siguen entrando en el sistema para enviar y recuperar mensajes políticos encriptados con una pauta temporal elegida ya sea en tiempo real o demorado.
Decenas de miles de mensajes son enviados aun cuando aún no existen los suficientes analistas pero su alcance e importancia política se hace cada vez más global. Aun no está claro cuanta sociabilidad real se está creando en las redes sociales ni cuantos ni cuáles son los efectos materiales de su geometría política, al tratarse de una comunidad tan nueva. No obstante, cabe destacar un rasgo. Estas redes sociales son efímeras en lo que respecta a los participantes si no va acompañado de una acción social o una socialización planificada. Aunque sus actividades luzcan virtuales los múltiples anuncios diseminados crean un efecto neurológico en el emisor y en el receptor que generan unas expectativas de usuarios esporádicos que, según la corriente de información, cambian de pareceres y sus intereses se transforman sin cumplirse las expectativas. Pero cambian, ya que la mitad de la gente entra y sale de las redes según cambian sus intereses personales aun vivan en una población virtual. Para algunos analistas del mundo análogo, sobre todo los de formación terciaria nacidos en 1960 – 1980 lo relevante es el medio escrito, el retorno de la mente tipográfica del siglo 19 y la recuperación del discurso racional y construido. Pero eso ya cambio. Para otros, por el contrario, la informalidad teórica, la espontaneidad y su relativismo así como el anonimato de las redes sociales estimulan lo que ahora se denomina una nueva fuerza de oralidad, expresada por un texto electrónico. Si cabe considerar esta conducta una escritura informal no construida como información veraz, eso no importa.
Quizá podamos proveer el surgimiento de una generación robotizada en tanto la lecto- escritura actual mezcla formas de comunicación con distintos dominios de superficialidad cognoscitiva. Los efectos sociales de las redes electrónicas y su trascendencia socio -cultural deberían tener presente la investigación sociológica acumulada sobre los usos sociales de la tecnología. La sociedad civil multinacional instrumentaliza la política explotando la tecnología, fomentando una especie de teoría de caos con arraigados hábitos transnacionales.
Por lo tanto, este tipo de comunicación puede ser un medio poderoso para reforzar la cohesión social cosmopolita pero no para ganar elecciones o transformar un sistema político. En contraste, para la mayoría de la población de clases medias de todos los países, más allá del lugar del trabajo, la experiencia y los usos de comunicación a través del teléfono inteligente cada vez más se entrecruzará con el nuevo mundo de comunicación asociado al surgimiento de los multimedia. En definitiva, utilizar las redes sociales como mecanismo de contra campana en la esperanza de que resulte útil a nuestros intereses dependerá básicamente de la capacidad organizativa y de planificación socio política de los creativos y no así de un interés mediático corporativo en específico.
Por último, quizás, el rasgo más importante del multimedia sea que captura la verdad como la mentira o la manipulación al instante como expresión cultural de su compleja diversidad. Su advenimiento equivale a poner fin a la estratificacion, e incluso romper con la distinción clasista del siglo 18. Entre los cientistas sociales contemporáneos la definición que se tiene sobre los medios audiovisuales, su visión de la industria del entretenimiento, medios impresos, información, educación o persuasión es vaga . Toda expresión socio- cultural, de la peor o de la mejor, de la más elitista a la más popular, se reúne en este universo digital que son las redes sociales, que conectan en un segmento de súper textos historicistas, de una gigantesca capacidad analítica que nos lleva al pasado, nos trae al presente y nos ubica en el futuro. Al hacerlo, la sociedad red esta construyendo un nuevo entorno simbólico. Hace de la virtualidad nuestra realidad.
Por Juan Carlos Espinal
