RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- La Comisión Permanente de Efemérides Patrias puso en circulación una medalla conmemorativa de edición limitada en honor a la heroína y mártir de la patria, María Trinidad Sánchez, al cumplirse 180 años de su fusilamiento.
El presidente de la entidad, Juan Pablo Uribe, destacó que esta iniciativa representa un acto de profunda justicia histórica en reconocimiento a su valentía y sacrificio. El evento contó con la presencia del presidente Luis Abinader, la primera dama Raquel Arbaje, la vicepresidenta Raquel Peña y otras personalidades.
La medalla rememora el martirio de María Trinidad Sánchez, una mujer de extraordinaria valentía, dignidad y amor patrio, quien fue condenada a muerte por orden del dictador Pedro Santana tras negarse a delatar a sus compañeros independentistas trinitarios. Su ejecución se llevó a cabo el 27 de febrero de 1845, apenas un año después de la Independencia Nacional.
El primero en recibir la medalla fue el presidente Luis Abinader, acompañado por la primera dama y la vicepresidenta. Durante el acto, Uribe recordó las últimas palabras de María Trinidad Sánchez antes de ser fusilada: “Dios mío, cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la República”.

La emisión consta de 180 piezas, representando los 180 años transcurridos desde su muerte (1845-2025). Este tributo simboliza su sacrificio en el infame patíbulo y su paso glorioso a la inmortalidad en el corazón de su patria amada. La coordinación técnica de esta obra de arte estuvo a cargo del historiador y destacado numismático Miguel Estrella.
María Trinidad Sánchez Alfonseca (Santo Domingo, 16 de junio de 1794 – 27 de febrero de 1845) fue una valiente independentista dominicana y una de las Madres de la Patria. Junto a Concepción Bona, tuvo un papel fundamental en la confección de la primera bandera dominicana. Su liderazgo y entrega la convirtieron en un símbolo del papel de la mujer en la gesta independentista.
Durante la conspiración política de 1844, mientras los hombres luchaban en el frente de batalla, ella organizó y orientó las estrategias desde la clandestinidad. En esa noche histórica del 27 de febrero de 1844, jugó un rol crucial en la causa libertadora.
Fue la única persona que conocía el escondite de su sobrino, Francisco del Rosario Sánchez, a quien le llevaba mensajes de los demás trinitarios. A pesar de la presión y el peligro, jamás lo delató.
Su valentía la convirtió en víctima del primer crimen político en la historia dominicana, al ser condenada a muerte por el régimen de Pedro Santana.




