RESUMEN
La Circunvalación de Baní colapsó apenas dos meses después de inaugurada. Una obra millonaria que ha requerido la demolición y remoción de un tramo completo para iniciar reparaciones de emergencia. Este hecho, más allá del impacto vial y económico, encendió las alarmas en toda la ingeniería nacional. Pero también debe encenderlas en todo el país.
Es importante aclarar que este caso no pretende afirmar ni insinuar que la carretera carecía de seguro. Pero sí nos recuerda que existen cientos de construcciones en todo el territorio nacional que hoy están levantándose sin una Póliza Todo Riesgo Construcción o sin la debida garantía a través de las fianzas para esos fines. Y son esas obras, precisamente, las que corren el mayor riesgo de terminar como ese tramo colapsado: sin respaldo, sin garantías y sin protección financiera ante un evento inesperado.
Este sábado 15 de noviembre, en nuestro programa 60 Minutos de Seguros, analizamos este tema en profundidad junto a Isaac Newton Brito y José Agustín Cepeda. Debatimos el alcance de la TRC, cómo funciona realmente la cobertura, qué cubre la Fianza de Vicios Ocultos y por qué un colapso, aun en obras asegurada debe servir como espejo para todas las que siguen construyéndose sin protección. Le invito a ver este programa, porque ilumina un problema que está creciendo en silencio.
En la República Dominicana existen torres de apartamentos, plazas comerciales, extensiones urbanísticas y proyectos privados que hoy se están levantando sin una póliza que cubra fallas de diseño, errores de ejecución, fenómenos atmosféricos, afecciones geológicas o daños catastróficos. En tiempos donde cada temporada ciclónica llega más agresiva que la anterior, construir sin seguro no es solo un riesgo económico: es un riesgo social.
Ninguna torre, ningún centro comercial, ningún proyecto habitacional debería comenzar sin asegurar su estructura desde el primer día. No es una recomendación técnica; es una necesidad lógica. No se puede levantar una edificación de cientos de millones de pesos con la fe puesta solamente en que “todo saldrá bien”. Las pólizas existen para cuando las cosas no salen bien.
Por eso hago también un llamado directo a quienes compran en plano. Antes de preguntar por la fecha de entrega, por la vista, por la comodidad o por el metraje, pregunte primero si el proyecto cuenta con una Póliza Todo Riesgo Construcción o con las Fianzas que garanticen el buen funcionamiento de la obra. Ese documento, y no la maqueta iluminada, es lo que realmente garantiza la seguridad de su inversión. Porque si algo falla, si algo colapsa, usted también es parte del golpe.
El colapso de Baní no es una acusación, pero sí es una advertencia. Una señal de que incluso las grandes obras, incluso las aseguradas, están expuestas a la fuerza del tiempo, a los fenómenos naturales y a los errores humanos. Y si eso ocurre en proyectos con respaldo, imagínese lo que puede pasar en aquellos donde no existe ningún tipo de protección.
Que este caso no solo sirva para reconstruir un tramo, sino para reconstruir la cultura de prevención que nuestro país necesita con urgencia.
Por Félix Correa
