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29 de enero 2026
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OpiniónJosé Manuel JerezJosé Manuel Jerez

Poder, seguridad y conflicto en la Política Internacional

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RESUMEN

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El análisis del poder constituye el eje vertebrador de la Política Internacional. Comprender quién posee poder, cómo lo ejerce y con qué límites resulta indispensable para explicar la dinámica del sistema internacional. El poder no es un atributo abstracto ni puramente cuantitativo; es una relación social que se manifiesta en la capacidad de un actor para influir en las decisiones y conductas de otros. La Política Internacional estudia esta relación en un contexto estructural marcado por la ausencia de una autoridad mundial efectiva.

Tradicionalmente, el poder se ha asociado a capacidades materiales, especialmente militares y económicas. Desde esta perspectiva, la fuerza armada, el control de recursos estratégicos y el peso productivo constituyen instrumentos centrales para imponer preferencias o disuadir conductas adversas. Sin embargo, reducir el poder a su dimensión coercitiva empobrece el análisis, pues ignora mecanismos de influencia igualmente decisivos en la política global contemporánea.

La evolución teórica ha permitido distinguir entre poder duro, poder blando y poder inteligente. El primero se apoya en la coerción y la amenaza; el segundo, en la capacidad de atraer, persuadir y legitimar; el tercero, en la combinación estratégica de ambos. La Política Internacional contemporánea examina cómo los Estados articulan estos recursos en función de sus objetivos, su entorno regional y su posición relativa en el sistema internacional.

La seguridad emerge como una preocupación central precisamente porque el poder se ejerce en un entorno de incertidumbre estructural. En ausencia de garantías absolutas, los Estados buscan minimizar riesgos y maximizar su supervivencia. Este imperativo genera el denominado dilema de seguridad: las medidas adoptadas por un Estado para aumentar su propia seguridad pueden ser percibidas como amenazas por otros, desencadenando espirales de desconfianza y competencia.

El conflicto armado representa la manifestación extrema de estas dinámicas. La Política Internacional no concibe la guerra como una anomalía moral, sino como un fenómeno político que responde a cálculos estratégicos, percepciones de amenaza y fallos en los mecanismos de disuasión o negociación. El estudio del conflicto implica analizar tanto sus causas estructurales como las decisiones concretas que conducen al uso de la fuerza.

No obstante, la política internacional contemporánea muestra una diversificación de las formas de conflicto. Junto a las guerras convencionales, proliferan conflictos híbridos que combinan medios militares, económicos, tecnológicos e informacionales. Sanciones, ciberataques, campañas de desinformación y presión económica se integran hoy en el repertorio del poder, difuminando las fronteras tradicionales entre guerra y paz.

El Derecho Internacional Humanitario y el sistema de seguridad colectiva intentan limitar los efectos destructivos del conflicto y regular el uso de la fuerza. Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de la voluntad política de los Estados y de las correlaciones de poder existentes. La Política Internacional analiza esta tensión permanente entre normas jurídicas y realidades estratégicas, sin desconocer ni idealizar ninguno de los dos planos.

La disuasión constituye uno de los mecanismos centrales para evitar el conflicto abierto. Basada en la credibilidad y en la capacidad de infligir costos inaceptables, la disuasión ha sido especialmente relevante en la era nuclear, pero mantiene vigencia en otros ámbitos de la seguridad internacional. Su funcionamiento depende no solo de capacidades materiales, sino también de percepciones, señales y comunicación estratégica.

Para los Estados pequeños y medianos, la gestión del poder y la seguridad exige estrategias particularmente sofisticadas. Ante limitaciones estructurales, estos Estados recurren a la diplomacia preventiva, al multilateralismo, a la normatividad internacional y a la construcción de reputación como mecanismos compensatorios. En este sentido, la Política Internacional ofrece herramientas analíticas esenciales para comprender cómo la seguridad puede ser gestionada sin recurrir sistemáticamente al conflicto, incluso en un sistema internacional inherentemente competitivo.


Por José Manuel Jerez

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