RESUMEN
El próximo 24 de junio, San Juan va a cumplir 521 años de ser fundado como villa por un grupo de españoles, a los cuales organizó Diego de Velazquez para que habitaran en estas hermosas tierras.
Más de medio siglo viviendo personas, que poco a poco fueron creciendo en habitantes hasta convertir esa demarcación territorial en provincia en el año de 1938.
86 años han pasado desde que nos desprendimos de Azua, de la cual éramos una comunidad perteneciente a esa provincia, cuyos trámites teníamos que realizarlos allá.
A pesar de esos años de ser fundado como pueblo, y de ser elevado a la categoría de provincia, no nos hemos desarrollado a la altura de otros pueblos dominicanos, que son más jóvenes que nosotros los sanjuaneros.
¿Qué ha pasado con San Juan?
Nuestro pueblo es el más grande en territorio y unos de los más productivos en materia agropecuaria, por eso se nos llama El Granero del sur.
¿Pero para qué todas esas bonanzas?
Dios nos bendijo con excelentes tierras de cultivo, un agradable clima, y grandes recursos naturales como para que vivamos mucho mejor que ahora.
En cambio, estamos en unos de los últimos lugares del mapa de la pobreza, de cinco diputados que teníamos, perdimos uno por el éxodo de sanjuaneros hacia otras latitudes.
Hemos perdido varias instituciones bancarias, próximamente se irá de San Juan el Scotiabank hacia Azua, ahora los sanjuaneros que son clientes de ese banco, tienen que ir a esa ciudad hacer sus trámites.
San Juan en vez de crecer en población cada año va disminuyéndose por el éxodo de sanjuaneros huyendo de la pobreza para buscar oportunidades de empleo que aquí no las encuentra
Aunque en San Juan se vean muchas construcciones, grandes negocios y elegantes casas que parecen mansiones, no es más que un espejismo.
Muchas de esas inversiones, son de políticos, dueños de bancas de loterías, de los chinos, de algunos extranjeros, las suntuosas viviendas, en su mayoría son construidas por las heroínas de siempre, las viajeras.
Son estas mujeres, que una vez fueron duramente criticadas y condenadas por alguien, las que mantienen un poco la economía de este pueblo, con el envío de remesas a sus familiares, y con las inversiones que algunas de ellas hacen.
Después aquí en San Juan ya no hay otra cosa en que los sanjuaneros podamos crecer económicamente, no hay una sola fuente de empleo segura.
Aquí, se vive de salarios del gobierno, de las remesas, de jornales agrícolas (muy pocos, porque están en manos de haitianos) y de pequeños empleos en empresas y negocios privados.
Así no puede un pueblo alcanzar un buen desarrollo y ver crecer su economía, se necesitan otros tipos de ingresos e inversiones para desarrollar a San Juan.
Se descubre un yacimiento de oro que bien podría ser un elemento de impulsar riqueza por los miles de empleos que generará para muchos sanjuaneros.
Pero desde el mismo gobierno se nos pone trabas, y se nos niega la oportunidad, si es posible la explotación de esa mina de oro en la comunidad de Hondo Valle en la parte norte de nuestra provincia.
Somos pobres y tenemos oro, y desde el Estado no han querido cumplir con las leyes, mandando hacer unos estudios medioambientales, para saber si se puede sacar o no esa riqueza que Dios nos concedió.
Con esa operación minera, se abre una gran fuente de empleos, que va a dinamizar y fortalecer la decaída economía sanjuanera.
Mientras se espera que el gobierno se decida a dar ese permiso, los sanjuaneros siguen huyendo, dejando a sus familiares, sus recuerdos, y la tierra que tanto aman, para buscar una vida mejor en otros lugares.
Por: Roberto Paulino
