RESUMEN
No todo está perdido.
A veces dentro del escepticismo que embarga a parte de la sociedad, creemos que todo está perdido, aunque penden sobre nosotros situaciones conductuales preocupantes, siempre se asoma una luz que nos hace pensar que podemos apostar a un mejor futuro. Quizás ya no para muchos adultos, pero si para aquellas generaciones que nos siguen, que vienen emergiendo y aún se encuentran con una pequeña coraza que le permite mantenerse ileso al statu quo imperante.
Esa luz que siempre queremos ver en la oscuridad y que nos llena de fe y esperanza, es la que nosotros debemos sembrar en la sociedad, no tan solo con palabras, sino con hechos. Para que esos niños, esos jóvenes que nos observan puedan formarse en una sociedad positivista, sin sesgos y actuaciones interesadas. Con valores.
Enfrentando a cada paso las distorsiones del ser humano como: la violencia, la intolerancia, la insensibilidad, el feminicidio y las tantas inconductas a las cuales algunas personas les dan aquiescencia.
Los padres somos los responsables del fortalecimiento, la educación y la conducta de los hijos, aunque muchos por la pobreza se le dificulta proporcionar una buena educación escolar, pero no así la educación y formación hogareña. Muestra hay de sobra; pero es necesario el concurso del gobierno, de las instituciones privadas y de la sociedad misma, para fomentar los buenos valores y concebir seres humanos fuertes con cimientos profundos y bien arraigados.
Hay que construir en rocas y con buenos materiales, para soportar las fuertes ondas sísmicas y los vientos huracanados a que son sometidos nuestros jóvenes.
Los padres deben dedicarse cada día con esmero a orientar con ejemplos, de manera clara, palmaria, sin desviaciones; así evitar que los jóvenes sean afectados por ambientes externos. Ese es el papel ante la sociedad y después nada variará la conducta adquirida con una educación equilibrada y bien orientada.
Aunque las redes han copado la atención de la juventud y en medio de ese ambiente no hay mucho control, entiendo que los medios de comunicación, mayormente radial y televisivo, a parte de lo trivial, de las cherchas consuetudinarias, deben colocar segmentos que sirvan de paradigmas a la juventud, que con un poco de orientación pueden canalizar sus inquietudes a través de las buenas acciones, de los buenos valores. Los comunicadores deben conducirse con más ecuanimidad, sin anteponer el impacto del medio por encima de las buenas costumbres y de nuestra sana cultura.
Esta es una sociedad de todos, y todos tenemos la responsabilidad de aportar en busca de fortalecer los mejores valores y darlos a conocer para que sirvan de ejemplo a tantos niños, a tantos jóvenes, que quizás por la falta de orientaciones pueden sucumbir ante los malos actos y convertirse, tal vez en seres antisociales.
El show del Medio Dia, dentro de su dinámica programación ha incluido algunas actividades que es importante resaltar por sus aportes a los niños. Me refiero de manera especial al segmento “pequeños y grandes gigantes”, donde han surgido grandes talentos que han impactado de manera positiva a los televidentes.
Vemos como niños, aún con tan poca edad, son capaces de transmitir una comunicación clara, con una madurez impresionante, como es el caso de Gilver el “presentadorcito” de tan solo cinco años, o la claridad de Alvin, tanto al cantar como en sus pinitos como presentador. Que se podría decir de Laila, con sus monólogos “pido la palabra”, no creo que haya un ser humano que al oírla no se le hayan aguados los ojos. Su calidad, preparación, histrionismo, espontaneidad están fuera de serie.
El caso más elevado de “Fe en Dios” de un ser humano, esta en el cuerpo de un niño llamado Luis Daniel, quien, a pesar de estar consciente de lo complicado de un tumor en el cerebro, mantiene esa fe inquebrantable que todo ser humano debería tener. Es una gran experiencia para todo el que se encuentre en momentos difíciles.
Otros exhiben sus talentos, que quienes lo observamos quedamos impactados y satisfechos de la madurez, formación y candidez de esos niños que son parte del futuro del país. Tantos talentos descubiertos que pueden servir como ídolos de miles y miles de niños que quedan impactados o marcados de manera positiva para toda la vida de esas presentaciones.
Iván Ruiz y su elenco no saben el bien que le hacen a esta sociedad, de darle oportunidad a niños, muchos de padres pobres. Aunque en número es una mínima parte, pero de gran impacto y aporte a la sociedad. Muchos programas deberían incluir segmentos para darle oportunidad a la juventud y que sirvan de motivadores a los demás.
El gobierno debe en todos los barrios crear escuelas multidisciplinaria enfocada a explotar las sanas inquietudes de la niñez en el arte, la música, la lectura, pintura, formación y educación a todos los niveles, y de seguro tendrán un impacto muy decisivo para lograr la sociedad que queremos.
Y como dijo Cicerón, “Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.”
Por José Espinosa Feliz
