Perlas a los cerdos

Por Alfredo García

“No deis lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra vosotros y os despedacen; ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen”

-Mateo 7:6

 

Las personas entrenadas en alta gerencia suelen entregar resultados a granel sin reparar en el hecho de que deben moderar el despliegue de sus saberes en aras de irlos soltando poco a poco, conforme van impactando en la medida que son valorados por el equipo, dado que si los equipos de los que hacen parte, no cuentan con una cultura organizacional saludable que sabe a dónde va, pudieran estar echando perlas a los cerdos y desperdiciando lo más valioso que tienen, su tiempo.

Cuando se está en un ambiente en el que pese a la entrega y grandes resultados, sientes que no valoran el esfuerzo, puede que ese no sea tu lugar, de modo que debes esperar un cambio positivo que te pondrá a la altura de tus capacidades.

Los psicólogos recomiendan no entregar demasiado en relaciones que drenen o desgasten, de manera que lo mismo se puede aplicar en lo laboral, por cuanto se hace imperativo la cautela en momento de darlo todo sin medida, ya que se corre el riesgo de caer en decepciones que creen raíz de amargura innecesaria.

La prudencia es de sabios por lo que a la hora de dar tu tiempo, capacidades y habilidades en post del desarrollo de un equipo, debes verificar que dicho grupo, cuente con la madurez necesaria para que caigan en cuentq de que como pieza eres vital para el engranaje.

En ese orden se debe entender que los esfuerzos dan frutos cuando la cultura organizacional es saludable, cuando se cuenta con un liderazgo que sabe lo que quiere y a dónde va, a los fines de usar los recursos humanos a su disposición con la sabiduría del alfarero que moldea la vasija visualizada en su mente.

Es por ello que me llama mucho la atención cuando veo a los que están llamados a liderar empresas endilgan los bajos resultados a la falta de compromisos de sus subalternos, sin reparar en el hecho de que la falta de compromiso no es una causa, sino una consecuencia.

Una consecuencia precisamente de la falta de liderazgo de la alta gerencia con su gestión humana pues cuando los colaboradores o miembros del equipo se sienten motivados y respaldados por una alta gerencia que los valora, el empoderamiento es automático y los resultados sobresalientes no se hacen esperar.

De manera que el compromiso de los colaboradores con los resultados, irá de la mano con el compromiso que la alta gerencia tenga con sus subalternos en dirección al propósito compartido.

Es por ello que de manera particular, cada persona tiene el deber de cuidar su corazón en lo laboral pues de él mana la vida, y para no sufrir decepciones que instauren raíz de amargura, se recomienda ir soltando resultados de manera paulatina y administrada conforme van siendo valorados.

Pero para que ello ocurra los líderes deben saber qué quieren y hacia donde va, ya que como dijo una amiga, “el que no sabe para donde va, en el camino se pierde”, y ello puede llevar a un derricadero en el que caiga el equipo completo.

En la biblia, Mateo 7:6 expresa que “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”.

Este pasaje nos enseña a asegurarnos de que quien va a recibir nuestros mejores esfuerzos y empeños, sean aquellos que lo van a valorar y utilizar en su justa medida pues de lo contrario estaremos entregando nuestro más preciado activo, nuestro tiempo, a cambio de tristeza y decepción.

Por Alfredo García

-Estratega de Comunicación

 

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