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11 de febrero 2026
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OpiniónAnn SantiagoAnn Santiago

Peloteros de primera, contratos de último

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RESUMEN

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En el béisbol, como en la vida, no todo se trata de lo que firmaste, sino de lo que demostraste. Hay peloteros que llegan a la agencia libre con más ruido que mérito, y otros, como Framber Valdez, que no hacen mucho escándalo… pero llevan años sosteniendo a un equipo entero desde el montículo.

Este año, la lista de jugadores que quedarán libres parece un catálogo de nombres que lo han dado todo, otros que aún tienen algo que probar, y unos cuantos que siguen viviendo de su apellido. Y aunque muchos ojos están puestos en bateadores potentes y relevistas de moda, sería un error ignorar lo que representa un lanzador como Framber para cualquier rotación de Grandes Ligas.

Framber Valdez: el as que los Astros no supieron blindar

Houston se acostumbró a soltar talento. Lo hizo con Springer, con Correa, y todo apunta a que Framber será el próximo. No es solo un brazo zurdo con buen control. Es un abridor confiable, un All-Star con números que hablan solos: más de 100 innings lanzados, efectividad por debajo de 3.00, y un WHIP envidiable. Framber no lanza solo por estadística. Lanza con alma, con estrategia, con peso emocional. Es el tipo de pitcher que no necesita tirar 100 millas para dominar, porque sabe cómo forzar un rodado, cómo congelar un turno, cómo apagar un rally con tres lanzamientos.

Pero el béisbol moderno, como el amor moderno, a veces no sabe valorar lo constante. Los Astros no han hecho esfuerzos serios por extenderlo. Y eso, aunque parezca un dato más, revela una tendencia que ya muchos fanáticos ven con frustración: la incapacidad de los equipos para apostar a largo plazo por quienes les han dado resultados a corto.

¿Y los demás?

Kyle Tucker —otro astro que podría volar— sigue demostrando que la consistencia vale más que un par de jonrones virales. Dylan Cease y Zac Gallen son abridores que cualquier franquicia querría tener en octubre. El mercado está lleno de brazos y bates, sí. Pero no todos vienen con el carácter que se necesita para jugar bajo presión.

Habrá nombres que llenen titulares. Otros que llenen cuentas bancarias. Pero muy pocos llenan el corazón de una afición como lo hizo Framber en Houston. Y eso no se compra con dinero.

Lo que está en juego no es solo un contrato

Cuando un jugador como Framber Valdez queda libre, no solo queda sin equipo. Queda también libre la oportunidad de cambiar la historia de otro clubhouse, de liderar una nueva camada, de demostrar que el talento que viene del esfuerzo vale más que la etiqueta de «prospecto estrella».

Veremos qué deciden los Astros. Si apuestan por retener a su abridor más estable o si siguen dejándolo todo en manos del dinero. Porque en este juego, como en la vida, hay decisiones que no se sienten hoy… pero duelen mañana.

Por: Ann Santiago.

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