RESUMEN
Si el propósito de la menguada comunidad internacional es lograr la paz en oriente próximo y proscribir la odiosa guerra de más de 75 años Israel-Palestina, se deben superar dos aspectos del conflicto: el odio ancestral y los designios religiosos de la historia.
Tomando en consideración que ambos pueblos, como todos los pueblos del mundo tienen derecho a vivir en paz, estamos llamado a hacer una abstracción de sus riquísimas historias; particularmente la hebrea cuyo momento más emblemático lo simboliza el gran Moisés 1300 años antes de Cristo, en su pasaje de la emancipación de su pueblo de la esclavitud del faraón del Éxodo, Ramsés II de Egipto, en tránsito hacia la tierra prometida.
Los hebreos teniendo como su primer rey a Saúl de la tribu de Benjamín en 1030-1010 a. C, continúan sus rastros de victorias y caídas interminables hasta el año 164 a. C, época en que Demetrio II, emperador de Siria, decretó su independencia política. Su movimiento judío de liberación, los macabeos instauraron la dinastía asmonea, dando paso a la emancipación judía en la tierra de Israel en todo un siglo. Misma que fuera comandada por Simón, sumo sacerdote y comandante de los ejércitos judíos. Su era de esplendor y señorío llega a su ocaso con el dominio del Imperio Romano, por el año 63 a. C, momento en que el general Pompeyo invadió la ciudad de Jerusalén y sometió a la dinastía judía a la voluntad de Roma.
Un hecho revelador de la historia hebrea lo vemos en el hecho de que el emperador Ciro El Grande, de Persia, (539 a. C), es quien auspicia el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá, quienes morían de nostalgia por regresar a su lar nativo. *Si me olvidara de ti, oh Jerusalén, mi diestra se paralice y mi lengua se pegue al paladar*. El Emir persa promulgó el decreto de la liberación de los judíos; después de que los asirios y babilonios indistintamente asaltaron y destruyeron los reinos israelíes del norte y del sur respectivamente. Sin embargo, hoy los persas-iranies y los hebreos son los pueblos con el mayor nivel de antagonismo político.
En ese contexto histórico conforme a diversos relatos, especialmente en su libro Memorias de Adriano, quien fungía como el emperador romano, le prohíbe a los judíos visitar a Jerusalén; procediendo a dar un nuevo nombre a la ciudad de Aelia Capitolina, y, de igual manera, judea paso a ser nombrada como Palestina, que conforme a dicho relato el nombre de Palestina apareció por primera vez, en el siglo II d. C. A partir de ese momento todas las comunidades de diversas etnias fueron llamados palestinos, y, a la propia diáspora judía los antisemitas en el extranjero les inducían a regresar a su Palestina. De modo, que ambos pueblos han gravitados en esa zona del medio oriente próximo, con apenas una extensión de 24 mil kilómetros cuadrados; de los cuales Palestina solo tiene precariamente seis mil y veinte kilómetros cuadrados, (6,020Km2).
En la era contemporánea, previo a la conclusión de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano atrajo la inversión extranjera de la mano de migrantes judíos que dio paso al inicio del asentamiento de millares de colonos en la tierra cuyos habitantes les llamaban palestinos, pero constituía la misma tierra donde en épocas pasadas habitaban los hebreos. Con la migración de quienes añoraban regresar a la llamada tierra prometida se inicia un proceso intensivo de desarrollo agrícolas e industrial que fue abalado por el respaldo absoluto que más tarde dio el imperio ingles a los colonos judíos, en perjuicios de los campesinos (Fellaheen) palestinos que paulatinamente tuvieron que transferir en ventas sus tierras a los habitantes sionistas.
Es así, que concluida la primera guerra mundial en noviembre de 1918, la Liga de Naciones ante la caída del Imperio Otomano coloca a Palestina bajo el protectorado del Imperio Británico; lo que ante las decisiones de los ingleses de apoyar la transferencia de tierra a los nuevos colonos judíos, genera en 1929 un gran levantamiento de los fellaheen por la falta de tierra y su crítica situación socioeconómica. Situación que indujo a la reapertura del Banco Agrícola que operaba en la época Otomana, a los fines de facilitar créditos a los campesinos como medio de compensación.
Todo este proceso traumático de coexistencia antagónicas de dos pueblos milenarios tiene dos momentos de inflexión: Llegado el momento en que la Asamblea General de la ONU, en 1947, aprueba la resolución 181, cuyo mandato se propuso hasta ahora inútilmente, dividir Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe, con un régimen internacional especial para Jerusalén. El segundo gran momento se produce cuando el Estado soñado por Theodor Herzl, emerge el 14 de mayo de 1948, cuando David Ben-Gurion declara en Tel Aviv la independencia del nuevo Estado de Israel; y, el inició técnicamente inmediato de la guerra con siete Estados árabes: Egipto, Siria, Jordania, Líbano, Irak, Arabia Saudita y Yemen. Su ingenio y pragmatismo político lo llevó a enfrentar la difícil tarea del rechazo de los pueblos árabes al nuevo Estado; y, se empeñó en la difícil tarea de llegar a una reconciliación con quienes aspiraban a ocupar “el mismo pedazo de tierra”. Se reconoce que Ben-Gurion estuvo adornado de una visión ampliamente realista, a pesar del riesgo de exponerse a los ataques fanáticos de sus adversarios políticos, tanto de las corrientes judías religiosas como de la derecha sionista.
En 1993 en el marco de los acuerdos de Oslo, se reveló el drama de Gaza donde los colonos judíos ocupaban el 40% del territorio con las mejores tierras de regadío, mientras un millón de palestinos contemplaba hacinados en condiciones infrahumanas. En cuyo conclave se evidencio la determinación de la comunidad internacional de encontrar una solución al conflicto. Luego, la situación se degradó al paso de la designación de Benjamín Netanyahu como primer ministro. Elegido por escasos margen por una población traumatizada a causa de los efectos de los odiosos atentados islamistas. Mismo que conforme a diversas fuentes arruinó el proyecto de paz y multiplicó las incursiones.
En el texto Geopolítica del Caos se ilustra que las expectativas de solución al conflicto Israel-Palestina, se consolidó ante las gestiones diplomáticas encaminadas por actores de primer nivel como Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y los principales países árabes, desde la Declaración de la Cumbre Europea de Venecia en 1980; la Cumbre de Madrid de 1991; la conferencia Euro mediterránea de 1995; sumado a la declaración de Ámsterdam de 1997; y, de Cardiff de 1998; escenarios en los cuales la comunidad internacional ha procurado elevar sus compromisos ante las negociaciones de Paz.
Sin embargo, el anhelado tema de la paz no ha superado las meras declaraciones, algunas esperanzadora como la planteada a su visita a Paris del ex Ministro de Relaciones Exteriores israelí, Ariel Sharon, quien se le reconoció de la línea dura, no obstante, planteó a mediado de enero de 1999, que “la idea de un Estado palestino era factible, a condición de que fuese objeto de negociaciones.”
Desafortunadamente, tan alentadora situación no se vive hoy a treinta años de distancia de aquellos días esperanzadores de Oslo y aciagos a la vez; ante el vil y cobarde ataque del Movimiento Islamista de Resistencia, (Hamas), en contra del pueblo de Israel, donde civiles inocentes perdieron sus vidas y otras víctimas de secuestros. Lo que indefectiblemente ha traído una respuesta desproporcionada de las autoridades israelitas en la cual por la magnitud de ésta también han caído víctimas inocentes, y, una vez más la desgracia de la guerra se exhibe en su lado más oscuro como se evidencia ante la también cobarde e inhumana destrucción de un hospital en Gaza, en donde más de 800 niños y adultos cayeron víctimas del poder destructivos de las armas; sin que hasta ahora se oficialice quien disparo el mortal misil.
No obstante, en la complejidad del escenario de guerra sin cuartel, vale la pena preguntarse, ¿cómo se explica que se le haya colocado un gol tan destructivo al MOSSAD?, uno de los organismos de inteligencia más bien afinado en la humanidad, expertos por excelencia en espionaje y contraterrorismo. Y, que siempre ha dado muestra de dominio del territorio con pleno conocimiento como se ha revelado de las localizaciones de los principales líderes de Hamas, habiendo utilizado técnica de liquidación con absoluta precisión; así como su peritaje en la fraguada lucha en los enmarañados túneles de Hamas.
Igual, es válido preguntarse, si la altísima tasa de rechazo del régimen de Benjamín Netanyahu, en víspera de las elecciones no constituye una mala jugada a la Paz. También, debería Netanyahu reconocer que Hamas es una organización política paramilitar con carácter yihadista ultra radical hostil a la Organización para la Liberación de Palestina, (OLP), y que opera de espalda a la voluntad de la misma.
Por consiguiente, aplastar a civiles indefensos lo coloca en la misma trayectoria del terror de Hamas. Israel cuenta con la capacidad para ser selectivo en la persecución de los terroristas de Hamas responsables del recién ataque inhumano en la ciudad portuaria de Ashkelon, en el sur de Israel, próximo a la frontera con la franja de Gaza. La ley del talión solo perjudica y crucifica a los pueblos indefensos.
Sin duda, que al momento de Israel decidir desplazar sus tropas y colonos de la Franja de Gaza hace ya unos 18 años, disminuyó la fuente informativa de inteligencia sobre el acontecer en el terreno. El mantenimiento de la referida política revela que el régimen de Netanyahu subestimó la capacidad operativa de Hamas.
A ello se le suma el hecho de que Israel reconfiguró su sistema de defensa enviado tropas para el resguardo de las zonas semiautónomas de Cisjordania, que están ocupada por Israel, donde parcialmente gobierna Fatah- Movimiento Nacional de Liberación Palestina. Lo que dio lugar a que el Jefe de Estado israelita “recibiera varias advertencias de sus jefes de defensa, así como de varios exdirectores de las agencias de inteligencia del país, sobre que el divisivo plan estaba erosionando la cohesión de los servicios de seguridad del país”.
Todo ello ocurría mientras los milicianos de Hamas se organizaban para el ataque mortal, sin aparentemente permitir la más mínima filtración. Evidenciando que la visión fundamental de Hamas de destruir el Estado de Israel, aún se mantiene en el imaginario de esta organización. Por consiguiente, condenar como al efecto condenamos la fatalidad de la guerra en oriente próximo, procurando evitar a toda costa una escalada regional que implique la participación de Irán, Siria, Irak, Egipto y Arabia Saudita, lo que nos llevaría a una catástrofe mayor. Por ello, valoramos los esfuerzos en el marco de la diplomacia preventiva puesto en marcha por líderes mundiales como Joe Biden, quien en su visita ha dado un espaldarazo a Israel, y, a su vez ha dejado caer la idea de atender la demanda de un Estado para Palestina, y Vladimir Putin, quien se comunicó con Iran, Siria y Egipto, la contraparte árabe, así como con el propio Benjamín Netanyahu, a los fines de contener una posible escalada.
Por José Manuel Castillo Betances
