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14 de marzo 2026
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Participación de familias en la educación de hijos supera cualquier costo escolar, según director académico de Loyola

Óscar Casali, director académico de Loyola.
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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Aunque los padres lleven a sus hijos a los mejores colegios del mundo y paguen millones de pesos anualmente por sus matrículas, no se podrá brindar una educación completa a los niños y niñas a menos que sus familias se involucren en el proceso, aseguró Óscar Casali, director académico del Colegio Loyola.

“Como educador yo tengo que decir que sin la familia no se puede educar; tú puedes llevarlo al mejor colegio del mundo, puedes pagar no 100 mil pesos, 10 millones de pesos anuales para que te eduquen a tu niño y si tú no estás presente esa educación se va a derrumbar en el segundo que ese niño salga por la puerta”, expresó.

El educador emitió sus consideraciones durante la primera entrega de una serie de diálogos sobre el acoso escolar, realizado en El Nuevo Diario Podcast, con la intención de abordar este fenómeno desde una perspectiva crítica, para arrojar luz y aportar soluciones.

Puntualizó que ser un padre no es un hobby, sino que es un trabajo de tiempo completo, porque como educador está consciente de que educar a un niño hoy en día no es una tarea fácil.

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“No se puede tomar como hobby, yo siento que a veces se tienen a los niños por un compromiso social, por que yo quiero comprometer a mi pareja, porque se equivocaron en la cuenta, entonces cuando vamos a ser padres tenemos que ser conscientes de que es un trabajo y no va a terminar en los próximos 18 años mínimo”, acotó.

También, señaló la importancia de que los padres y demás personas dejen de normalizar que los niños vivan en ambientes hostiles, en los que un compañero se burla de ellos por algún aspecto de su apariencia o lo agrede físicamente.

Dijo que muchas veces son los mismos padres quienes les crean a los niños una sensación de inferioridad o superioridad que los lleva adoptar comportamientos negativos, algo que lamentablemente los centros educativos no pueden controlar.

“Debe haber cierta educación emocional para enseñar a los niños y niñas a gestionar sus emociones frente a estímulos externos no positivos, no estoy de acuerdo con que normalicemos esos estímulos negativos, porque ciertamente todavía tenemos mucho por lo que crecer socialmente, educativamente y en todo”, sumó.