RESUMEN
Este documento es un resumen de mi participación en el Diálogo sobre Parlamentos y Prosperidad, un esfuerzo conjunto del Senado de la República Dominicana y la Organización de los Estados Americanos (OEA). Este esfuerzo busca fortalecer el rol de los parlamentos como motores de desarrollo, equidad y bienestar social, explorando cómo las instituciones legislativas pueden transformar la política en acción efectiva.
Los parlamentos, como pilares de la democracia, desempeñan un papel fundamental en la formulación de políticas de salud equitativas y sostenibles, asegurando que el derecho a la salud se convierta en acceso real para todos. A través de la legislación y la fiscalización, garantizan que las políticas no sean solo directrices nacionales, sino soluciones adaptadas a las realidades locales, permitiendo que los avances en cobertura se traduzcan en acceso equitativo, calidad de atención y sostenibilidad financiera. La descentralización legislativa fortalece la capacidad de respuesta ante contextos diversos, dando voz a las comunidades más vulnerables y permitiendo que las decisiones en salud reflejen las necesidades y particularidades de cada país.
En la República Dominicana, el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS), establecido por la Ley 87-01, ha permitido alcanzar una cobertura de salud del 98% de la población. Sin embargo, la equidad en el acceso sigue siendo un desafío debido a las diferencias económicas, sociales y conductuales que afectan la calidad de la atención.
Los determinantes sociales de la salud varían significativamente dentro del país, y políticas públicas deben considerar estas diferencias. No es lo mismo diseñar políticas para el Gran Santo Domingo, con su infraestructura urbana compleja y retos de sobrepoblación, que para Samaná y Puerto Plata, donde el turismo y la economía estacional impactan la seguridad social. En la frontera con Haití, la realidad es aún más compleja, con altos niveles de pobreza y la necesidad de estrategias de salud transfronteriza.
Aquí es donde el rol de los parlamentos se vuelve esencial, asegurando que las políticas no sean solo directrices generales, sino que se adapten a cada región, respondiendo a las necesidades específicas de la población.
El parlamento es el espacio donde la voz del pueblo se convierte en acción política, y su rol en la seguridad social es asegurar que las decisiones tomadas reflejen las necesidades de la sociedad en su conjunto. No basta con garantizar el derecho a la salud; es necesario diseñar e implementar estrategias que reduzcan las desigualdades estructurales y promuevan la equidad en el acceso a los servicios.
Para que la seguridad social sea verdaderamente efectiva, los parlamentos deben abordar los determinantes sociales de la salud, incluyendo:
Condiciones económicas y laborales: La informalidad laboral sigue siendo un desafío en la República Dominicana, afectando el acceso al régimen contributivo del Seguro Familiar de Salud (SFS).
Acceso a servicios básicos: La cobertura de salud debe complementarse con mejoras en vivienda, saneamiento y educación para lograr un impacto real en la calidad de vida.
Desigualdad territorial en el acceso a la salud: Las necesidades en Santo Domingo no son las mismas que en Samaná o Dajabón, donde la infraestructura hospitalaria es más limitada y el acceso a servicios especializados es más difícil.
Los parlamentos tienen la responsabilidad de traducir estos factores en políticas aterrizadas a la realidad local, asegurando que las decisiones no sean solo reflejo de tendencias globales, sino soluciones adaptadas a las necesidades concretas del país.
Más allá de su función a nivel nacional, los parlamentos desempeñan un papel clave en la construcción de un enfoque hemisférico en seguridad social y salud pública. La colaboración entre países permite desarrollar estándares comunes que armonicen regulaciones de salud, protocolos de atención y acceso a medicamentos, asegurando que las políticas sean más eficientes y equitativas. Compartir evidencia científica y administrativa facilita la implementación de mejores prácticas, evitando la duplicación de esfuerzos y optimizando los recursos disponibles.
El intercambio de experiencias a través del benchmarking regional fortalece la capacidad de los países para aprender unos de otros, identificar fortalezas y adaptar políticas de manera más informada. A su vez, la interoperabilidad de datos de salud mejora la capacidad de respuesta ante crisis sanitarias, permitiendo un análisis más ágil y coordinado de la información epidemiológica. En este contexto, es fundamental crear mecanismos de colaboración regional que fortalezcan la integración de estrategias y el desarrollo de sistemas de salud efectivos y resilientes, capaces de responder con mayor coordinación y eficiencia a los desafíos actuales y futuros.
Los parlamentos tienen el poder y la responsabilidad de garantizar que la seguridad social en República Dominicana y en la región no sea solo un sistema de cobertura, sino un verdadero instrumento de equidad, desarrollo y estabilidad democrática. La pandemia dejó una lección clara: los sistemas de salud resilientes no solo salvan vidas, sino que también protegen la estabilidad social, económica y política de nuestras democracias.
Para que esto sea una realidad, es imprescindible:
- Fortalecer la conexión entre las políticas de salud y los determinantes sociales, asegurando que las reformas legislativas respondan a las necesidades reales de la población en cada región del país.
- Adaptar el sistema de seguridad social a las transiciones económicas y epidemiológicas, con modelos sostenibles y eficientes que respondan a los desafíos actuales y futuros.
- Aprovechar el benchmarking regional y el diálogo interparlamentario como herramientas clave para mejorar la equidad y sostenibilidad del sistema de salud, permitiendo que los países aprendan y adapten soluciones innovadoras.
- Promover el fortalecimiento hemisférico, fomentando la estandarización de políticas, la compartición de evidencia científica y administrativa, y la interoperabilidad de datos que beneficien a toda la región.
En 2025, la colaboración y la integración regional serán fundamentales para abordar retos críticos como el acceso equitativo a la salud, la innovación biomédica y la modernización de los sistemas de seguridad social. El futuro de la seguridad social dominicana y latinoamericana depende de parlamentos activos, informados y comprometidos con transformar los avances en cobertura en prosperidad real para todos los ciudadanos, sin importar su región, nivel socioeconómico o contexto social.
La seguridad social no es solo un derecho, sino un pilar fundamental de la democracia y la prosperidad sostenible. El diálogo de Parlamentos y Prosperidad, puede ser un catalizador para la construcción de una América Latina más saludable, próspera y preparada para los retos del futuro.
