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23 de enero 2026
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OpiniónDerby L. González S.Derby L. González S.

Parálisis paradigmática: un obstáculo en la era de la inteligencia artificial

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RESUMEN

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Los humanos vivimos atrapados en estructuras invisibles que determinan cómo pensamos, actuamos y decidimos. Estas estructuras se llaman paradigmas. Aunque parezca un concepto teórico, los paradigmas afectan directamente nuestra vida cotidiana, especialmente en la forma en que tomamos decisiones y cómo interpretamos los cambios. En 2001 llego a nuestras manos el libro de John Arthur Barker de donde logramos entender que un paradigma es un conjunto de creencias, supuestos y modelos mentales que utilizamos para entender el mundo. Y que estos funcionan como filtros que seleccionan la información que aceptamos y cuál descartamos; los cuales nos ayudan a dar sentido a la realidad, pero también pueden convertirse en una trampa.

En él se plantea que cuando alguien vive completamente bajo un paradigma, este actúa como una malla o tamiz, y solo deja pasar los datos que confirman lo que ya cree y bloquea cualquier evidencia que lo contradiga. A este fenómeno se le llamó parálisis paradigmática, una condición que padecen los humanos que les impide ver con claridad, adaptarse o innovar. Que desde nuestro punto de vista es común, silenciosa y poderosa. Y no se trata de un problema del pasado, la parálisis paradigmática está muy presente y viva en el mundo de hoy, especialmente frente al avance de la inteligencia artificial (IA).

Aunque la IA ha demostrado su utilidad en campos como la medicina, la educación, el arte, la agricultura y la ingeniería, muchos sectores científicos, académicos y profesionales la observan con desconfianza. Algunos la rechazan tajantemente; otros la subestiman, y muchos simplemente la ignoran, apoyándose en paradigmas tradicionales del conocimiento, planteando que “La IA no razona”, “no es confiable”, “destruirá el pensamiento crítico”, “eso no es ciencia de verdad”. Y les aseguro que estos argumentos no son nuevos; lo mismo se dijo de la imprenta, de la calculadora, de la computadora y de internet. Y de cada nuevo avance que pone en evidencia el paradigma dominante el cual les despierta resistencias, no porque el avance sea necesariamente peligroso, sino porque rompe su zona de confort y la comodidad de lo conocido.

Esa parálisis lleva a profesores a prohibir el uso de herramientas de IA en las aulas en lugar de enseñarlas con criterio, a investigadores que las desestiman sin analizarlas a fondo y a instituciones que se niegan a revisar sus métodos ante un entorno que cambia vertiginosamente. Sin embargo, la IA no es una moda ni una amenaza inevitable; es una tecnología poderosa que puede ser usada con responsabilidad, ética y propósito. Y, sobre todo, representa una oportunidad para repensar nuestros paradigmas sobre lo que significa aprender, enseñar, investigar y crear.

Si rompiéramos con este fenómeno llamado parálisis paradigmática esto no implicaría renunciar a todas nuestras creencias anteriores. Significaría tener la valentía y el coraje de cuestionar, la humildad de aceptar que no lo sabemos todo y la apertura para construir nuevas formas de entender la realidad. El mundo ya cambió y sigue su agitado curso; lo que queda por ver es si seremos capaces de actualizar nuestros paradigmas o quedarnos atrapados en ellos. Quizás no podamos evitar tener paradigmas, pero sí podemos decidir si queremos que sean jaulas o peldaños para ascender a otro nivel.

POR DERBY GONZÁLEZ

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