RESUMEN
“Cuando alguien asume un cargo público, debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”. (Thomas Jefferson)
Dicen los libros que el Gobierno (del griego: κυβερνέιν kybernéin ‘pilotar un barco’ también ‘dirigir, gobernar’) es el principal pilar del Estado; la autoridad que dirige, controla y administra sus instituciones, la cual consiste en la conducción política general o ejercicio del poder ejecutivo del Estado. En ese sentido, habitualmente se entiende por tal órgano (que puede estar formado por un presidente o primer ministro y un número variable de ministros) al que la Constitución o la norma fundamental de un Estado atribuye la función o poder ejecutivo, y que ejerce el poder político sobre una sociedad. También puede ser el órgano que dirige cualquier comunidad política1 Más estrechamente «Gobierno» significa el conjunto de los ministros, es decir, es sinónimo de «gabinete».
Son las definiciones formales de lo que tangiblemente es un Gobierno; pero sustancial e intangiblemente el gobierno de un Estado comprende el conjunto de intereses vitales que ejercita y defiende a través de los objetivos nacionales permanentes, estos son las pautas o normas de conducta inalterables en el arte de gobernar, como la vigencia de la integridad territorial, o la división del poder en tres ramas, para lo cual por periodos que varían entre cuatro y seis años generalmente, se identifican cuales objetivos nacionales actuales, conducen a la vigencia de los intereses vitales, cualquiera que sea la orientación ideológica y filosófica del gobernante de turno.
Podemos decir que el gobernó no es más que el conjunto de instituciones, estructuras administrativas y autoridades que ejercen las diversas actividades estatales, denominadas comúnmente poderes del Estado (funciones del Estado). El Gobierno, en sentido propio, tiende a identificarse con la actividad política y más en particular con el poder ejecutivo.
Es de rigor establecer que Gobierno no es lo mismo que el Estado, como erróneamente han creído algunas personas, aunque está vinculado a este por el elemento poder. “El Gobierno pasa, cambia y se transforma, mientras que el Estado permanece, aunque históricamente puede experimentar algunas transformaciones en algunos aspectos” .En tal sentido, podemos decir que el Gobierno es el conjunto de los órganos directores de un Estado a través del cual se expresa el poder estatal, por medio del orden jurídico.
Los expertos en esta temática señalan que históricamente, los primeros Gobiernos surgieron en sociedades con economías más complejas en los que existían excedentes económicos para coordinar el pleno aprovechamiento de los recursos humanos, naturales, instalaciones y herramientas. En la mayor parte de sociedades los Gobiernos sostienen buscar el máximo de beneficio social, aunque en algunos estados oligárquicos explícitamente el Gobierno decía defender los intereses de algún grupo social. Dentro de las instituciones de Gobierno, destaca el poder ejecutivo como coordinador principal del Gobierno (en ocasiones incluso se confunde el término Gobierno con el mismo «poder ejecutivo»).
De un gobierno, y del Estado, podemos esperar libertad y seguridad, aunque hoy por hoy han adquirido cada vez mayores atribuciones hasta alcanzar la capacidad, de llevar a todo un país a la ruina absoluta.
Cuando hay precariedad democrática se evidencia que existe un distanciamiento cada vez más pronunciado entre el mandatario y sus mandantes.
Todo esto habla que la democracia representativa está en crisis, pues, como bien lo sostiene la intelectual Chantal Delson, al referirse a la desconexión entre el pueblo y sus gobernantes / representantes, que mientras esa distancia e intereses contrapuestos sigan siendo mayores, ‘…la representación se convierte en una engañifa, ya que para representar algo correctamente, al menos hay que parecerse o sentirse unido a quien representa…”.
Hay que recobrar el verdadero sentido de la política, entendida como servicio y que, por lo mismo, la administración de la res pública está reservada para hombres y mujeres de valores y principios acerados y que tienen bastante claro que el bien común está por sobre los intereses particulares o de grupo.
No está demás señalar que “la buena elección de los ministros es importante para un gobernante, porque el primer juicio sobre un gobernante se forma en base a la reputación de los hombres de que se rodea”.
Otros autores señalan que un gobernante, a fin de no perder a sus buenos ministros, debe pensar en ellos y por medio de generosas disposiciones.
Soy del parecer que se debe gobernar para todos los ciudadanos en general, sin ningún tipo de privilegios y perjuicios, pero me parece que los sectores más vulnerables, más necesitados y más empobrecidos deberían siempre de gozar de las mayores preocupaciones y atenciones por parte de los gobernantes y sus ministros, si es verdad que se quiere gozar de una verdadera democracia.
Recordemos lo que dijo Abraham Lincoln; “La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. ()
