«Profundamente entristecido por las pérdidas de vidas y los heridos en el violento ataque a la iglesia católica de St. Philips, Su Santidad el papa Francisco extiende sus francas condolencias a usted y a todos aquellos afectados por esta tragedia», señaló el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, en un telegrama enviado al obispo de Nnewi, Hilary Paul Odili Okeke.
Y agregó: «A toda la diócesis, Su Santidad invoca la bendición divina de la consolación y la fuerza».
El ataque se produjo sobre las 5.45 horas (4.45 GMT) del domingo, cuando un grupo de hombres armados accedió a la iglesia nigeriana St.Philips y abrió fuego contra el centenar de fieles que asistían a una misa, de los que once murieron y dieciocho resultaron heridas.
La Policía descartó que se tratara de un atentado terrorista y señaló como posible motivo del tiroteo una pelea entre individuos de la comunidad, aunque se ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido.