RESUMEN
Pocos nombres generan tanto consenso dentro del PRM como el de José Ignacio Paliza. Por su estilo sereno, su liderazgo probado y su experiencia organizando procesos complejos, Paliza encarna el perfil ideal para arbitrar —junto al presidente Abinader— la etapa más delicada del partido: la escogencia presidencial de cara al 2028.
Por eso, lejos de ser un movimiento menor, su posible designación como secretario general podría ser la jugada institucional más inteligente.
A medida que se acercan las elecciones internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM), es inevitable que surjan debates y propuestas sobre los liderazgos que deben asumir las distintas posiciones clave dentro de su estructura. Uno de esos cargos fundamentales es la Secretaría General, eje estratégico para la operatividad y el orden del partido en todo el país.
Si bien la lógica indica que el presidente Luis Abinader debería asumir la presidencia del PRM, como ocurre en los principales partidos gobernantes, esto abre el espacio para preguntarnos con objetividad: ¿quién posee el perfil más idóneo para acompañarlo en la Secretaría General?
Sin buscar imponer preferencias ni establecer favoritismos, es importante hacer un ejercicio de evaluación justa y basada en hechos.
José Ignacio Paliza no solo ha sido el presidente más joven del partido, también ha sido el más exitoso electoralmente. Bajo su liderazgo, el PRM no solo llegó al poder en 2020, sino que lo consolidó en el 2024 con una victoria contundente. No se trata solo de números. Se trata de capacidad de organización, disciplina, visión y madurez política.
Algunos podrían pensar que optar por la Secretaría General sería un paso atrás en su carrera. Pero, todo lo contrario: en el momento político que vive el PRM, ese rol se convierte en uno de los más trascendentales. Sería el armador, el mediador y el árbitro de un proceso interno que debe marcar un antes y un después, especialmente de cara a la escogencia del próximo o la próxima candidata presidencial para el 2028.
Y para eso se necesita más que capacidad técnica. Se requiere experiencia, sapiencia política, inteligencia emocional, visión estratégica y, sobre todo, credibilidad. Virtudes que Paliza ha demostrado con creces en su paso por el Congreso, el partido y el Gobierno.
Su estilo conciliador, su capacidad de articulación, su serenidad ante la presión, y su habilidad para generar consensos sin imponer, lo convierten en una figura que puede conducir este proceso con firmeza, equilibrio y transparencia.
Frente a otros aspirantes que han mostrado interés legítimo en la posición, Paliza tiene un diferencial claro: su trayectoria en el partido no es una promesa, es una garantía. Y lo más importante: su presencia en esa posición podría sellar la unidad y el enfoque estratégico del PRM para los desafíos que vienen.
La democracia interna es clave. Pero aún más clave es que el partido apueste por lo que funciona, por lo que une y por lo que garantiza continuidad y estabilidad. A veces, la mejor decisión no es la más ruidosa, sino la más coherente.
Por Miguel Canó
Especialista en marketing y gestión de proyectos públicos
Columnista de opinión en El Nuevo Diario
