Los partidos políticos del sistema democrático de la República Dominicana están atravesando por un momento muy delicado. En gran medida han abandonado su práctica de elección directa de los candidatos y en cambio cada vez más recurren al viejo modelo de los pactos y acuerdos políticos.
Ese modelo anula casi por completo la dinámica de escogencia de manera democrática en los procesos internos. Esa realidad que estamos viviendo deja a las organizaciones políticas y a sus militantes sin libertad para elegir. Así muchos malos funcionarios electos repiten como candidatos sin tener los méritos para ello.
En consecuencia, se troncha la posibilidad que tienen muchos aspirantes de conseguir con su trabajo y simpatía el apoyo de los electores internos.
Es un riesgo que resultará perjudicial para la democracia. Todas las organizaciones han tenido que garantizarles a sus legisladores y alcaldes que serán nuevamente candidatos luego de un último período de seis años, también producto de un acuerdo para acercar las elecciones. Ha sido así en el partido oficial y en la oposición. Muchos pactos y poca democracia.




