RESUMEN
“Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir. Los valientes ni se enteran de su muerte.” Cayo Julio César
Es de conocimiento público que el surgimiento de la Fuerza del Pueblo (FP), se concretó al desprenderse del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de igual forma es un hecho notorio que el crecimiento electoral de la FP es producto del declive político del PLD de la mano del centenar de renuncias de dirigentes que han abandonado su vieja casa morada al nuevo hogar verde.
Mientras el expresidente de la nación y del PLD, Leonel Fernández continúa recibiendo renunciantes de su antigua organización política, uno de sus principales aliados, José Francisco Peña Guaba quien es presidente del Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), principal partido aliado de la FP; propone un segundo intento de alianza entre quienes se disputan la legitimidad opositora que, a decir verdad, el PLD la ha perdido hace tiempo.
Sin embargo, el expresidente Fernández con la tasa de rechazo que exhibe, ronda según diferentes firmas encuestadoras como ACD Media de fecha 14 de abril de 2025 tiene 29.3 %, según RD Elige del 19 de febrero le otorga 57.2 % de rechazo, la entrega de la Gallup de fecha 11 de abril del 2023 sus niveles de rechazo escalan al 37.3 %, lo que evidencia que Fernández no escapa de gran parte del rechazo que el PLD generó durante sus 20 años de poder. Solo superado por la tasa de rechazo de Miguel Vargas Maldonado.
En medio del derrumbe electoral que atraviesa el PLD, sin señales de que se detenga. Al obtener 63 puntos electorales en el certamen comicial del año 2016, cuatro años después perdieron 26 % de los votos para un 37 % y para el torneo electoral del 2024 perdieron 27 % para un 10 por ciento. Es decir, del 2020 al 2024 han sufrido un descalabrado de 53 puntos porcentuales en las preferencias electorales, lo que vislumbra incluso la posibilidad de que, en los comicios del año 2028, pierdan la condición de partido mayoritario ante la Junta Central Electoral (JCE).
La propuesta Peña Guaba se lanza en el aire buscando apoyo en medio de una lucha por la sobrevivencia del PLD más allá del 2028, la situación de ambos partidos se sintetiza de la mejor manera con el título de la segunda parte de la obra de Viriato Sención, Los que Falsificaron la Firma de Dios, que fue titulada El Pacto de los Rencores.
Este sería el segundo intento de reunificar a la familia boschista, que tuvo una primera edición en el 2024 con el tristemente célebre “Rescate RD”, que no fue más que un intento desesperado del PLD de detener las renuncias ante la pobre candidatura de Abel Martínez que al igual que la de Gonzalo Castillo representó una antítesis de los pasados proyectos presidenciales del PLD de Juan Bosch, Leonel Fernández y Danilo Medina devinieron en proyectos sin sustancia ideológica y nulos de base política como fueron las candidaturas de Castillo y Martínez.
Proponer una fórmula presidencial que lleve en una misma boleta electoral a Leonel Fernández y a Gonzalo Castillo, no es más que olvidar que el primero afirmó que no conocía el hierro de la voz del segundo, que no aceptaría su derrota porque era imposible que Castillo pudiera vencer a Fernández en las primarias del 2019, cosa que ocurrió y dio al traste con la hegemonía morada.
El PLD hace sus aprestos para elegir a su próximo candidato presidencial que parece ser que será Francisco Javier García en un proceso interno, que tiene más similitud con la noche de los chuchillos largos antes que con una fiesta de la democracia.
Una oposición fragmentada que no suma voluntades, que sus acusaciones contra el oficialismo en más de una ocasión han sido desmentidas y solo ha quedado el silencio fúnebre. Una parcela opositora que únicamente apuesta a una división oficialista que no se vislumbra; irónicamente los partidos opositores enfrentados entre ellos y a lo interno de sus organizaciones por igual, y en la fragua electoral solo han podido enarbolar el discurso en los dos últimos comicios a una segunda vuelta electoral que no ha ocurrido, la posibilidad de la misma, desmentida anticipadamente por las encuestas desmienten.
Mientras los precandidatos oficialistas acatan el llamado del presidente Abinader, los principales partidos opositores continúan vulnerando los plazos establecidos en la ley electoral, producto de su desesperación con miras al 2028.
El aprendizaje de las divisiones del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), es que las heridas no cicatrizan de inmediato. La renuncia de Bosch en diciembre del año 1973 y la fundación del PLD, nunca hubo un apaciguamiento entre las partes, la fragmentación partidaria que concluyó abruptamente los ochos de gobierno del PRD (1978-1986), tuvo que pasar un intervalo de 14 años para cerrar las heridas y escalar nuevamente los resortes del poder en el año 2000.
El único objetivo del expresidente Danilo Medina es preservar el PLD, cosa que no podría de la FP continuar creciendo, porque dicho incremento es proporcional a las renuncias de peledeistas.
La situación de la oposición se explica a la perfección en la obra de Leonte Brea, El manejo del poder, al citar una de las observaciones de Maquiavelo en su obra cumbre El Príncipe, esa que dio paso a la conformación del concepto del Estado moderno, al plantear que la frustración de los líderes se manifiesta cuando se empecinan en utilizar métodos que funcionaron en los triunfos del pasado y en el presente son parte de la derrota.
La pregunta obligada, ¿cuál partido político en medio de una división interna ha ganado unas elecciones en nuestra media isla?
Luego de años de procesos electorales con distintas coyunturas políticas que se han presentado con el pasar del tiempo desde la castración del proceso de democratización en 1963, la epopeya histórica de 1965 y el retorno a una democracia pasiva de la mano de Balaguer, acorde al contexto social que transcurría la sociedad dominicana y la situación geopolítica de la guerra fría que obligaba en los países de América Latina la lucha contra el comunismo enfrentando a la derecha contra la izquierda.
Solo en las elecciones de 1970 con la victoria de Balaguer, se registra el antecedente de un partido dividido en el poder al renunciar del partido oficialista el vicepresidente de la República, Francisco Augusto Lora producto de desavenencias con el presidente Balaguer por su reelección y el incumplimiento de apoyo a las aspiraciones presidenciales de Lora, solo en ese proceso ha podido vencer un partido dividido ante una oposición que se vio obligada a abstenerse de participar en las elecciones por la represión política, desde ese momento hasta la actualidad, el PRD dividido nunca pudo vencer, el PLD en el 2000, 2020 y 2024 por igual y el PRSC con la partida al misterio de Balaguer, nunca ha podido unificar criterios.
El contrapeso opositor es casi inexistente, por tanto, aspiran a retornar al poder por antonomasia al tener las pretensiones de sustituir las siglas partidarias, producto únicamente por medio del desgate del partido oficialista que ha sabido navegar las bravas aguas del Estado.
La oposición desde 1996 con la implementación del sistema de vueltas electorales, sin conformar un bloque de partidos aliados. En estos momentos ni la FP y mucho menos el PLD tienen la capacidad para articular un bloque opositor, el PLD en las pasadas elecciones no tuvo ni siquiera un partido aliado y la FP a duras penas consiguió tres partidos aliados.
Por eso y muchas otras razones más, los partidos opositores parecen petrificados en las preferencias electorales que presentan las diferentes firmas encuestadoras cada cierto tiempo. EL PLD compite con la opción de ninguno por el tercer lugar y la FP en desventaja ante el PRM por doble dígito.
La oposición padece de amnesia selectiva, por tanto, olvida sus veinte años de gobierno y no son capaces de hacer un mea culpa ante sus errores y excesos, por eso adolecen de calidad moral para enarbolar un discurso opositor.
Esas son algunas dificultades que hacen poco probable la reunificación sincera de la familia boschista, tal cual el pasado torneo electoral.
Creo prudente concluir con la siguiente frase: “Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen.” Antonio Gala
Por: Jesús M. Guerrero, hijo.
