RESUMEN
«Si alguien te traiciona una vez, es su culpa; si te traiciona dos veces, es tu culpa». Eleanor Roosevelt
Desde concluidas las primarias del año 2019, el otrora poderoso, Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sufrió su primera gran división desde el denominado crack de 1978 que citando el artículo de Orión Mejía en su columna A Rajatabla: Breve historia de crisis en PLD: «La gran división del PLD se produjo tras las elecciones de 1978, con la renuncia del primer secretario general, Antonio “Tonito” Abreu, Franklin Almeyda Rancier, Euclides Gutiérrez, Emmanuel Espinal, Félix Alburquerque y decenas de dirigentes».
Tan solo leyendo los nombres de aquellos que salieron en aquel momento del PLD, evidencia que aquella crisis partidaria es la única comparable con la hecatombe que significó la renuncia del expresidente Leonel Fernández de las filas moradas, junto a un centenar dirigentes históricos que fueron las caras del poder en los triunfos peledeistas.
Luego, de que surgiera la Fuerza del Pueblo (FP), el PLD, sufrió otro desprendimiento partidario con la renuncia de Julio César Valentín al crear el Partido Justicia Social (JS) y con ello la debacle morada en el Cibao.
Pero, culminado el proceso electoral del año 2024 con otra aplastante derrota electoral sufrida por el PLD y con una gigantesca disminución en las preferencias electorales. Renuncia Carlos Amarante Baret y anuncia el tercer desprendimiento partidario del PLD, anunciando la creación de una nueva organización política, bautizada, Avancemos.
En medio de la crisis opositora que ha acabado hasta con la posibilidad de algún acuerdo del puñado de partidos de oposición, ya que no hay voluntad política de enfrentar al oficialismo, porque la lucha sigue siendo Danilo Medina, (PLD) contra Leonel Fernández, (FP).
A la sazón, la única forma de describir el accionar respecto al partido de Bosch, del expresidente Medina desde que escaló los resortes del poder en el año 2012, es que ha dejado víctimas a su paso. Todo aquel que no acató sus lineamientos fue golpeado por el tristemente célebre Danilato.
En medio de la campaña interna del PLD, en la cual fue electo Abel Martínez en el año 2022, en franca violación a los plazos de la ley electoral y que nuevamente dicho partido hace públicos sus aprestos para vulnerar nuevamente la ley en cuestión; el candidato de aquel momento fue dejado solo por la alta dirigencia, es decir, por el Comité Político.
Abel Martínez luce totalmente alejado de su partido en medio de los rumores de que es solo, cuestión de tiempo de que abandone sus filas, por motivo de las repercusiones políticas a lo interno del PLD, de accidentada campaña presidencial.
Se rumora en el trajín político de que de ser cierta su renuncia del PLD, ya tendría montada su plataforma política en uno de los partidos emergentes del sistema.
Es decir, el PLD sufriría su cuarto desprendimiento partidario en un lapso de seis años ante la indiferencia del presidente de dicha organización que solo tiene como objetivo perjudicar los aprestos presidenciales de su antiguo compañero de partido.
No se vislumbra posibilidad alguna de una reunificación de la familia boschista, porque las heridas en vez de sanar, son laceradas aún más en cada oportunidad.
Una muestra de ello, ocurrió este fin de semana cuando el expresidente Medina juramentaba dirigentes que con anterioridad habían renunciado del PLD y pasaron a la FP, mientras que la FP juramentó en la provincia Montecristi, dirigentes que renunciaron del PLD.
Mientras, el inclemente juez que es el tiempo y que da a cada quien lo suyo, corre, ambas organizaciones opositoras solo se concentran en propinarse golpes políticos contundentes, en su desarrollo interno han surgido las tendencias que buscan imponer sus cuadros en la dirección interna de ambos partidos.
Lo que ha dado paso, a que su precaria situación ya no sea un enfrentamiento entre sus respectivos partidos, sino que, complicando su situación, ahora padecen de luchas internas por la supremacía y control partidario.
Parece ser que los pupilos de Juan Bosch, olvidaron que condenó el denominado “grupismo”, a lo interno de los partidos al advertir que era de carácter pernicioso y divisionista que destruye la disciplina imprescindible e ineludible de las organizaciones.
El PLD tiene riesgo de sufrir otro desprendimiento partidario, de esta forma quebrantando más las estructuras de su organización y alejándose de las preferencias electorales. La FP, como he explicado en estas humildes páginas desde hace algunas semanas, al abogar por la imposición de Antonio “Peñita” Florián, apuesta a la imposición que siempre ha sido dañina a lo interno de los partidos políticos.
Es irónico que un partido que surgió para luchar contra aquellos que les endilgó el mote de engreídos de palacio, a su principal líder, lo catalogaron de Trujillo del siglo XXI y hoy exhiba actitudes similares en su proceder interno.
Parecería ser que, a lo interno del partido morado, suena un reloj corriendo y muy pocos se quedaran para escuchar la explosión. De concretarse la salida de Abel Martínez el PLD, tendría por seguro la perdida de su condición de partido mayoritario.
Las únicas incógnitas que se responderán con el pasar del tiempo, son, ¿En la FP anularán la democracia interna e impondrán a Antonio Florián como secretario general? y ¿Cuál será el nombre del nuevo partido que se desprenderá del PLD, de renunciar Abel Martínez?
Creo prudente concluir con la siguiente frase de Craig Groeschel, cito: “La verdadera lealtad se prueba, no se proclama».
Por: Jesús M. Guerrero, hijo.
