RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. -Los pesimistas dirán que se trata de «otro programa más». Los optimistas lo saludarán con euforia, porque no es un programa más. Unos y otros, quizás, se pregunten cuánto durará. Al fin y al cabo, estamos demasiado acostumbrados a ver buenos comienzos que agonizan pronto, por una razón o por otra.
Si uno mira las cosas con seriedad, vadeando el camino que separa al pesimismo del optimismo, el nuevo programa «Otra vez con Yaqui» tiene todas las de triunfar.
Ante todo, no tiene rivales. Con el panorama tan poco halagüeño que ofrece la televisión la noche del sábado, no hay que dudar mucho para elegir lo que vamos a ver. Y, realmente, lo que ofreció el sábado, de siete a nueve, el canal 9, es de lo mejor que se había visto aquí en mucho tiempo.
Pero, además, la calidad se impone. Y se impone, por supuesto, el interés, y la amenidad. Y esos tres «piropos» «tan bien gana- dos, se los llevó el sábado «Otra vez con Yaqui», de boca de sus miles de televidentes.
El «interrogatorio» a Monseñor Adames, la semblanza de un «oscuro» servidor público, el pequeño concierto de Jorge Taveras en las ruinas de San Francisco, la nota de curiosidad histórica acerca del coro alto de la Catedral y, sobre todo, el diálogo con un Pedro Mir desconocido para muchos, fueron un verdadero pasatiempo que dignificó por dos horas esa caja boba de la resignación.
Lo mejor de «Otra vez con Yaqui», está en su no-vedad. Pero, hay que reconocer que mejor aún que eso es el demostrar que «aquí se puede hacer buena televisión». Mejor aún, aquí hay quienes va están dispuestos a hacer televisión como Dios manda. Y Yaqui y su equipo lo demostraron con creces, y lo seguirán demostrando cada sábado, de siete a nueve de la noche.
Por José Luis Sáez
Página 26




