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21 de febrero 2026
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OpiniónGregory Castellanos RuanoGregory Castellanos Ruano

Ortea y el traje de lujo

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RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En esto de estar reviviendo pedazos de existencias ajenas tengo que traer a colación que una de las diversas deudas históricas de Puerto Plata esta la tiene respecto del puertoplateño Francisco Ortea Kennedy y esa deuda consiste en dotar al conjunto de las producciones literarias de Francisco Ortea con una publicación de lujo, para lo cual, con los modernos avances logrados para ello por la impresión de libros eso no es algo lejano y mucho menos imposible.

A Francisco Ortea se le sometió a un desprecio que ha caído en un círculo vicioso: cada escritor de Literatura que se refiere a él lo que hace es repetir monótona y papagayescamente lo mismo, cual estribillo, que sobre él dijo el primer periodista orgánico al servicio del gobierno que había derrocado al General Ignacio María González y que los otros periodistas orgánicos de dicho mismo gobierno substituto acuñaron como moneda de cambio y que luego tomó ligera y alegremente un escritor de Literatura, sin éste siquiera leer la producción literaria de Ortea, pues se refirió a él reproduciendo también dicha afirmación hija de la politiquería nacional.

La zapata de la actividad de despotricar al puertoplateño Francisco Ortea Kennedy, la base tomada para realizar esa crucifixión lo ha sido el sólo hecho de que la publicación de sus producciones literarias aparecían en impresiones de revistillas del tipo almanaques de farmacias; sin preguntarse sus críticos: ¿A qué se debe que Francisco Ortea no publicase sus producciones literarias en impresiones de lujo según el standard de su época?

La respuesta a esa pregunta es que al salir al exilio junto a su familia, después del derrocamiento del gobierno del General Ignacio María González, de quien era mano derecha, asesor personal, Ortea y su familia sobrevivieron gracias a la venta de las producciones literarias de él a esas revistillas referidas.

«La primera impresión es la que vale»; «La apariencia lo es todo»: son expresiones lapidarias que se corresponden con la situación sufrida por Ortea en el Parnaso Literario Nacional.

La forma en la presentación de la obra influye cuando no se lee el contenido y de ahí se pasa al desprecio de la misma sólo por dicha apariencia y máxime cuando hay un interés político en desacreditar una producción literaria.

El hecho de tener Ortea a sus contrarios en el poder motorizó la creación del desprestigio de dicha producción literaria suya con la cual se sostenían él y su familia, campaña de desprestigio esta a cargo del aparato de propaganda del gobierno que substituyó al del General González que estaba interesado en maltratar la figura del puertoplateño Ortea.

De ahí surge el interés en desprestigiar el valor de su producción literaria que vio la luz durante su exilio, por eso se le tiró intencionadamente al nivel de lo folletinesco para herirle su orgullo de intelectual.

Para que se pueda comprender ese fenómeno ocurrido con Francisco Ortea Kennedy voy a referir dos situaciones más o menos parecidas:

  1. A) Es una situación muy parecida a la de los que en los tiempos modernos han ocupado puestos de preeminencia en la sede del Palacio Nacional como los son, por lo general, los detentadores, sea del Ministerio (otrora Secretaría) de Estado de la Presidencia, sea del Ministerio (otrora Secretario) Administrativo de la Presidencia: que son especies de pararrayos del Gobierno de turno.
  2. B) Narciso Isa Conde se pasó su vida entera despotricando contra la calidad de la producción literaria de Joaquín Balaguer sin tener los necesarios lentes de enfoque para poder aquilatar, calibrar y apreciar calidad literaria alguna y, de seguro, casi tengo la certeza, de que sin siquiera haber leído una sola de las obras de Balaguer.

Isa Conde llegó al extremo de calificar a Joaquín Balaguer de ´´poetastro´´. Es decir, alguien carente de la habilitación letrada necesaria utilizó una guillotina para restarle calidad a dicho literato ex Presidente de la República.

Tuvo que venir un italiano a residir en este país y a comentar sobre Literatura Dominicana, lejano, pues, de toda sospecha, Di Pietro, a verter su apreciación respecto de Balaguer: les enrostró a los críticos literarios dominicanos modernos estar prejuiciados y cegados respecto de Balaguer por culpa de las mezquindades de la política criolla.

Ya es tiempo de que los mismos puertoplateños corrijan la injusticia histórica que se cometió con su coterráneo Francisco Ortea Kennedy, quien tuvo una producción literaria más o menos prolífica que fue el resultado de la multiplicación de los esfuerzos de su mente, incluyendo un opúsculo en el que él explica el arte de escribir novelas.

Es de justicia revertir la apariencia de las novelas producidas por Ortea.  A Francisco Ortea Kennedy hay que hacerle un traje deslumbrante, un traje de lujo, una publicación de lujo, que cubra lo relativo a la forma, a la apariencia, lo cual es de fácil acceso en esta época moderna con tecnología de impresión digital en que se hacen publicaciones radiantes, esplendorosas, verdadera y literalmente de lujo

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