RESUMEN
Bank of America (BofA), en un reciente informe, señaló que varios indicadores técnicos sugieren que el poderoso rally del oro podría estar perdiendo fuerza, a medida que los precios se acercan al nivel clave de USD 4.000 por onza. El banco avisa que «señales y condiciones técnicas, en múltiples marcos temporales, advierten del agotamiento de la tendencia alcista».
Según BofA, el oro «ha subido durante siete semanas consecutivas», un patrón que, históricamente, ha precedido a debilidades a corto plazo. «Desde 1983, el oro bajó 11 de 11 veces después de subir cuatro semanas seguidas, y 10 de 11 veces cinco semanas después». Además, cotiza “21% por encima de su media móvil de 200 días» y «70% por encima de su media móvil de 200 semanas», niveles asociados con picos de mercado.
Las señales de impulso también apuntan a fatiga. El «RSI de 14 días ha estado sobrecomprado durante un mes», mientras que el «RSI de 14 semanas muestra una divergencia bajista de tres picos» según BofA.
Por cierto, RSI son las siglas del Índice de Fuerza Relativa (Relative Strength Index), que es un indicador de análisis de precios, que mide la velocidad y la variación de los movimientos de un activo para determinar si está sobrecomprado o sobrevendido, que fluctúa entre 0 y 100, siendo las lecturas por encima de 70 una señal de sobrecompra y las inferiores a 30 una de sobreventa.
Aun así, para BofA el boom actual sigue siendo menor que los de los años 70 y 2000, lo que sugiere que «es posible un mayor potencial alcista en los próximos años» y esto sí que resulta creíble. Sin embargo, el banco aconsejó precaución, citando «resistencia en el número redondo de USD 4.000» y advirtiendo que podría producirse una corrección antes del próximo tramo, al alza, hacia los USD 5.000.
A ver. Desde 1914, cuando se creó el Sistema de la Reserva Federal norteamericana, el mundo ha experimentado inflaciones, fases de crecimiento y de recesión, como la Gran Depresión de los años 30. La conferencia de Bretton Woods, en 1944, estableció un sistema gestionado por el FMI y basado en tipos de cambio vinculados al oro. El valor de la onza se fijó en USD 35, y ésa fue la referencia para el resto de las monedas.
Pero en 1971, Richard Nixon terminó con todo resabio de convertibilidad, lo que llevó a las demás monedas a flotar contra el dólar. Desde entonces el precio del oro ha sido imparable subiendo más del 2000% o, mejor dicho, las monedas estatales, empezando por el USD, se han depreciado fuertemente debido a un exceso de emisión:

Gráfico de Investing mostrando el valor de la onza de oro en USD.
Por cierto, tienen razón los “progresistas” en que el sistema de patrón oro era rígido; de hecho, ataba las manos a quienes querían disparar el gasto estatal. También era rígido por otra razón, por el monopolio, el curso forzoso de las monedas estatales. En cambio, en un régimen de competencia de monedas el mercado decidiría naturalmente el sistema más eficiente para los medios de pago, otro metal o, por qué no, otras alternativas como valores digitales.
Es sugestiva y aleccionadora la comparación del oro -refugio de valor por excelencia ante declives de las economías- con el platino, dos de los metales más valorados, cuyos precios han experimentado notables variaciones.
Cuando los amantes del oro están deprimidos, porque las expectativas en cuanto al progreso de la economía son favorables, los poseedores de platino cantan victoria, pues su demanda está directamente relacionada con la producción industrial. Por caso, a principios de 2008 una onza de platino se vendía a más del doble de lo que costaba la de oro. En los siguientes meses, el oro subió y el platino cayó, al punto de que a finales de ese mismo año el precio de ambos era casi idéntico.
Resulta sintomático que tanto el oro como el platino hayan subido de precio en los últimos dos años. Se diría que en el mundo conviven la alta inflación occidental con el auge del consumo impulsado por China; pero también podría apuntarse que ya no rige lo de “el patrón oro sicológico” y que ahora también se apuesta por otra commodity.
Lo cierto es que el monopolio monetario del que usufructúan los Estados les permite emitir descontroladamente, castigando con la inflación el ciudadano común que es obligado a usar esas monedas. Solo en los últimos seis meses, la oferta monetaria mundial ha aumentado un 7,4% anualizado como puede verse en el siguiente gráfico de Bloomberg. Así, irónicamente, precisamente ese monopolio nos asegura que estas monedas seguirán depreciándose.

Para decirlo rápidamente, hoy se dan tres corrientes económicas. El keysianismo, gran armador de burbujas, ya que emiten y emiten creyendo que con eso mueven la economía y lo que logran es un boom artificial. La teoría económica neoclásica -la preferida de los operadores de mercados que desconfían de la emisión exagerada- cuya característica consiste en creer en el equilibrio de la curva de oferta y demanda en el mercado -lo que implica el conocimiento perfecto- y, por tanto, que éste es estático y rígido cuando en rigor es una tendencia -en movimiento- hacia el equilibrio.
Y finalmente la teoría que podríamos llamar del mercado natural (“libre”), iniciada por los escolásticos españoles de la Escuela de Salamanca de los siglos XV y XVI, y retomada, en alguna medida, por la Escuela Austríaca de Economía que sabe que no existe el equilibrio -porque no hay conocimiento perfecto sino que todo conocimiento evoluciona en tiempo real- sino un entorno puntual en permanente movimiento, que tiende al equilibrio en la medida en que se encuentra nuevo conocimiento -nueva tecnología, nuevos métodos de producción, etc.- que siempre es perfectible. Y, por ello, el mercado es imprevisible e imposible de planificar de antemano.
Esto explica el fenómeno del bitcoin o, mejor dicho, aclara la discusión sobre si es moneda o refugio de valor o no lo es y lo cierto es que poco importa esta discusión, lo que importa es que el mercado decide cuál es su precio, nos guste o no, lo preveamos o no. Por cierto, las monedas privadas y digitales son muy anteriores a que se hiciera famoso el Bitcoin, y han sido muy estudiadas por Lawrence White que publicó el siguiente facsímil de 1869 donde ya se hacía referencia a “dinero cibernético” trasmitido de manera telegráfica:

Fuente: Journal of the Telegraph (1 October 1869).
En cualquier caso, si por algo se caracteriza el Bitcoin, además de su proverbial volatilidad, y se valora es por ser el valor “Off Estado” -alejado de los Estados y sus caprichos- por excelencia. Y su cotización se ha disparado astronómicamente subiendo más de 2.000.000% desde que se tienen registros:

Incluso ha aumentado fuertemente la relación entre el oro y el BTC (onzas/1bct), como se ve en este gráfico en escala logarítmica, entre el 10 de julio de 2010 y el 5 de octubre de 2025 (fuente TradingView).

En fin, ¿cuál es el futuro del Bitcoin? Solo Dios sabe cómo evolucionará el mercado.
Por Alejandro A. Tagliavini*
*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
@alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com
