Organismos Internacionales, Estados Unidos y Venezuela

Por Ramón Antonio Veras martes 21 de mayo, 2019

Introducción

1.- En toda actividad humana, sin importar que sea de naturaleza económica, política o social, siempre conviene saber qué mueve al actor a obrar en una u otra forma, porque solamente así es posible conocer la sustancia principal de su objetivo. Al descubrir lo que está en la parte de adentro de lo trabajado, comprendemos la razón por la cual un gobierno o Estado se interesó por la formación de un órgano nacional, internacional o regional.

2.- Las organizaciones llamadas a regular las relaciones por medio del derecho internacional, han estado bajo la influencia de las potencias coloniales interesadas en imponer sus condiciones para que predominen así sus intereses. El accionar de los órganos depende lo que conviene a grupos económicos, no así a las naciones ni mucho menos a los principios del derecho internacional.

 

I.- La Santa Alianza

3.- Si nos remontamos a tiempos lejanos llegamos a saber lo que ha impulsado históricamente a gobiernos a tener organismos a su disposición. Así, por ejemplo, el 26 de marzo de 1815, Austria, Prusia y Rusia, suscribieron un pacto en virtud del cual se comprometieron a mantener una política internacional inspirada en los preceptos de la santa religión, la justicia, la caridad y la paz.

Entre los días 14 y 26 de septiembre de 1815 acordaron en París el tratado que crea la Santa Alianza, en el que acordaron en su Artículo I, que: “Conforme a las palabras de las Santas Escrituras que ordenan a todos los hombres considerarse como hermanos, los tres contratantes permanecerán unidos por los vínculos de una fraternidad verdadera e indisoluble, y considerándose como compatriotas, se prestarán en toda ocasión y en todo lugar, asistencia, ayuda y socorro considerándose hacia sus súbditos y ejércitos como padres de familia”.[i]

4.- Para comprender el sentido de los ideólogos de la Santa Alianza basta con destacar que con ella se buscaba detractar la ilustración para oponerle la “fe salvadora y absolutismo”, además de que se pretendió renovar los métodos más brutales para extirpar “la herejía revolucionaria” aun en la forma de liberalismo más clásico; se perseguía a los seres humanos por sus ideas; arden nuevamente las hogueras de la inquisición, renace el dominio y la arbitrariedad de la nobleza feudal y clerical. Contra todo esto se levantaron muy pronto los pueblos y los hombres con las armas, la pluma y el arte; así el poeta Byron, el escritor Stendhal, Goya con su pintura, y el amor a la libertad en la música de Beethoven.

II.- La Sociedad de Naciones

 

5.- La Sociedad de Naciones, organización internacional, cuya creación se produjo en 1920 en virtud de lo dispuesto en los tratados del Sistema de Versalles, su objetivo era mantener la paz y estimular la cooperación internacional, atender el control de los Estados que ejercían mandato, y proteger las minorías nacionales. Estados Unidos nunca fue miembro de la Sociedad de Naciones, porque comprendió que no lograría su hegemonía, por el control anglo-francés sobre la misma. La liga dejó de funcionar de manera oficial el 31 de julio de 1947, cuando sus bienes pasaron a la ONU, aunque desde 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, había dejado de existir de hecho.

 

III.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU)

 

6.- Para conocer los primeros pasos que se dieron para formar lo que llegaría a ser la Organización de las Naciones Unidas, debemos ubicarnos el día 1 de diciembre de 1941 con la declaración polaca-soviética, en la cual proclamaron que el respeto al derecho internacional debía de mantenerse por las fuerzas colectivas de las naciones aliadas. Luego, con las conversaciones anglo-soviéticas de mayo-junio de 1942, se concluyó un tratado de alianza en la guerra contra Alemania y sus cómplices de Europa. El 30 de octubre de 1943, los Ministros de Relaciones Exteriores reunidos en Moscú, firmaron una declaración que establece la necesidad de crear una organización internacional fundada en el principio de la igualdad soberana de todos los Estados pacíficos y abiertos a todos Estados grandes y pequeños.

7.- Transcurrido casi un año, el 21 de agosto de 1944, se inauguró la Conferencia de Dumbarton Oaks, cerca de Washington, la que sesiona hasta el 23 de septiembre, con representantes de la URSS, Estados Unidos, Inglaterra y China, que prepararon un proyecto tendente a crear una organización internacional para mantener la paz y la seguridad, el proyecto de sus estatutos y otros documentos relacionados con la institución. El 25 de abril de 1945 fue inaugurada en San Francisco, Estados Unidos, la Conferencia de las Naciones Unidas, a fin de preparar la Carta de la organización, la cual fue constituida el 24 de octubre de 1945.

8.- Antes de iniciada la Conferencia de San Francisco, en la cual 51 Estados discutirían la redacción final de la Carta de las Naciones Unidas, los votos de los 20 Estados latinoamericanos y caribeños representaban, ellos solos, algo más del total del 40 por ciento de la votación de la futura Asamblea General. Con la finalidad de tener una mayoría mecánica los Estados Unidos impulsaron en el Acta de Chapultepec, la declaración Sobre Asistencia Mutua y Solidaridad Americana, firmada en México el 3 de marzo de 1945, en el Palacio de Chapultepec.

9.- Partiendo de lo anterior, se comprende por qué los gobiernos de América Latina y el Caribe, votaron en San Francisco, obedeciendo al plantear y decidir la exclusión del Consejo de Seguridad de la ONU, para la solución de los conflictos regionales, invocando para ello, nada menos que la doctrina Monroe. [ii]

 

IV.- Formación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR)

 

10.- Otro engendro intervencionista al servicio del imperio es el Tratado de Asistencia Recíproca (TIAR), firmado en Rio de Janeiro el 2 de septiembre de 1947. El TIAR tiene entre sus articulado el número 3 sobre ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado americano que será considerado como un ataque contra todos los Estados americanos…, y compromete el ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Estas sanciones conciernen exclusivamente al ataque armado y se relacionan con el artículo 51 de la Carta de la ONU (la legítima defensa), pero las medidas que se pueden tomar al tenor del artículo 6 del TIAR están taxativamente enumeradas en el artículo 8: retiro de los jefes de misión, ruptura de relaciones diplomáticas o consulares, interrupción de las relaciones económicas, comunicaciones, etc.

11.- Posteriormente, en la IX Reunión de Consulta de Washington de la OEA, celebrada en Washington en julio de 1964, los allí presentes se permitieron configurar que el concepto de agresión incluye “actos que revisten características de agresión”, para sostener que la subversión se debe tratar como intervención. De esta suerte, las intervenciones no las produce ya Estados Unidos, sino los que en nuestra América, en el ejercicio de su autodeterminación y libre determinación, buscan un destino mejor.

12.- Pero no debe olvidarse que el artículo 51 de la Carta de la ONU, solo permite la legítima defensa, individual o colectiva en caso de ataque armado. Por consiguiente, ante agresiones, actos o situaciones que aun en el supuesto de poner en peligro la paz no constituye un ataque armado, la OEA no está legitimada para emplear ninguna medida de coerción. El uso de la fuerza en tales situaciones, es prerrogativa de las Naciones Unidas. El artículo 53 es bien claro “no se aplicaran medidas coercitivas en virtud de acuerdos regionales o por organismos regionales sin la autorización del Consejo de Seguridad…”.

13.- Basta recordar que ante el ataque a Cuba en abril de1960, y en las islas Malvinas, en 1982, no apareció el TIAR. Además, no fue por simple casualidad que un año después de crearse el TIAR, se constituyó la OEA.

V.- La Organización de Estados Americanos (OEA)

 

14.- Para llegar a entender la creación de la Organización de Estados Americanos y qué impulsó a los Estados Unidos a su formación, hay que tomar en consideración el momento de su nacimiento, así como el interés que movía al imperio a contar en América Latina y el Caribe con un organismo que respondiera a sus designios, idea que ya tenía en mente desde el 2 de diciembre de 1823, cuando el presidente de los Estados Unidos, James Monroe, envió un mensaje al Congreso de su país, que en esencia contiene lo que después se identificaría como la Doctrina Monroe.

15.- El Congreso de los Estado Unidos aprobó, el 24 de mayo de 1888, una ley que autorizaba al presidente a organizar la celebración de una conferencia en el año 1889. Entre los días 2 de octubre de 1889 y 19 de abril de 1890, se reúne en Washington la Conferencia Panamericana, a la cual asisten 16 países latinoamericanos y Estados Unidos. La Conferencia recomendó crear una asociación bajo el título de Unión Internacional de las Repúblicas Americanas, representada en Washington por una oficina llamada Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas, que sería el negocio para Estados Unidos conformar el “panamericanismo made in usa”, y con él la Unión Panamericana. El 30 de abril de 1948, fue creada por la IX Conferencia de Estado Americanos, en Bogotá, Colombia, la OEA.  [iii]

16.- Luego de la formación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la OEA vino a ser para el imperio el mecanismo eficaz para sus maquinaciones; la curalotodo para la aplicación y control efectivo. Antes que nada los Estados Unidos se preocupaban porque el sistema interamericano se mantuviera separado y no fuera supeditado a la nueva organización.

 

VI.- Lo que ha sido y es la OEA

17.- La idea de tener una cosa como la OEA, permite a los a los Estados Unidos jugar a su conveniencia con los principios del derecho internacional, partiendo de que mientras la ONU tiene por base la coexistencia de Estados con regímenes sociopolíticos distintos, la OEA descansa en regímenes que Washington se reserva el derecho de calificar como aceptables o no.

18.- Recién creada, la infame OEA recibiendo órdenes del imperio, en 1949 apoyó al tirano Trujillo en la protesta internacional por la eliminación de los expedicionarios de Luperón; haciendo labor de celestinaje, la OEA apoyó a los mercenarios que desde Honduras y Nicaragua invadieron el 18 de junio de 1954 a Guatemala para derrocar el gobierno democrático de Jacobo Arbenz; en su deshonrado proceder, la OEA el 17 de abril de 1961, patrocinó con el imperio la invasión a Cuba por Bahía de Cochinos o Playa Girón; recibiendo instrucciones de su amo imperial, la crapulosa OEA, organiza y ejecuta el 31 de enero de 1962, con un voto en contra y seis abstenciones, la expulsión de Cuba; la porquería de la OEA, fue cómplice de Estados Unidos en el derrocamiento de Juan Bosch el 25 de septiembre de 1963; en una más de sus sinvergüencerías, la OEA legitimó la intervención norteamericana a República Dominicana en 1965; la mancilladora OEA, en coalición con el imperio colaboró con las dictaduras militares del Cono Sur y con la Operación Cóndor, que en toda la década del 60 del siglo pasado, incluyendo la ensangrentada tiranía terrorista de Augusto Pinochet; la alcahueta OEA, la malvada OEA, apoyó la invasión del imperio a Panamá el  20 de diciembre de 1989, como enflautadora de los intereses monopolistas norteamericanos ha hecho de puntal en los golpes de Estado contra Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009, en Honduras; Fernando Lugo, el 20 de junio de 2012, en Paraguay; y Dima Rousseff, el 31 de agosto 2016, en Brasil.

19.- Si alguien tenía duda de la naturaleza pervertida de la OEA, ahora le basta con saber que aunque nació para camelear Estados, ahora aceptó como miembro suyo a un representante de la Asamblea en desacato que en Venezuela dirige el presidente sombra Juan Guaidó.

20.- La República Bolivariana de Venezuela, se propone declarar el día 27 de abril de cada año de regocijo nacional por ser la fecha de su salida de la OEA, lenocinio este donde nunca debió de haber entrado. Ciertamente, el pueblo de Miranda, Bolívar y Chávez no debe estar ocupando un espacio en ese adefesio  de organización que solo ha servido para mancillar la soberanía, la independencia y la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

 

Por: Ramón Antonio Veras

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