Optimismo en el 2022

Por Manuel Hernández Villeta

El optimismo debe ser la carta de presentación de los dominicanos en el presente año. Acabamos de pasar por doce meses   de sufrimiento, de dolor, de enfrentar lo desconocido con la pandemia, de una economía que se congela y de muchos programas que durmieron el sueño eterno.

Hay que empezar a convivir con los estragos de la pandemia, y continuar con los planes de desarrollo. Es un camino lleno de espinas, y en cualquier momento se puede romper el hilo conductual, por lo que se tiene que  solidificar el bloque de la fe y la esperanza en el futuro.

Casi todas las metas quedaron por cumplir. Desde ahora se debe buscar la nueva senda, y para ello se necesita el bloque monolítico de todos los dominicanos. Los desafíos que hay de por medio no los podrá vencer un sector actuando en forma individual.

De ahí que nuevamente hay que hacer un llamado a que se dé una gran concertación de esfuerzos, en la búsqueda del desarrollo, donde estén incluidos todos los sectores nacionales. Estamos todavía lejos de las venideras elecciones, por lo que se tiene que apagar la efervescencia partidista.

En el pasado año fracasaron los esfuerzos para  orquestar un gran dialogo nacional. Esa ha sido nuestra constante. Iniciar acciones que pueden llevar al diálogo y luego echarla a la basura. Sin embargo, solo será posible avanzar en la unidad para la acción.

En este año 2022 hay que poner mucha atención a los excluidos, a los olvidados de la suerte, a los marginados sociales. La carga de abandono y desgracias que cae sobre una parte mayoritaria de la población  obliga a que se tome en cuenta a un sector volátil, sin voz ni voto, que tratando de subsistir vive el día a día.

Hay que apuntalar una rebaja general de los precios de los artículos de primera necesidad, de los servicios y de las medicinas. La seguridad social debe dejar de ser un estribillo y una acción de campaña. La delincuencia tiene que ser  vencida en el país.

Marginalidad social,  pobreza, analfabetismo y falta de oportunidad para tener acceso a los medios de producción, van hermanados con la explosión de violencia y los actos individuales y colectivos   violadores de la ley. De forma urgente hay que iniciar una política de pleno empleo, donde se habrá nuevas oportunidades de trabajo.

Con el tren a velocidad máxima  en  las primarias de todos los partidos, hay que llamar a la moderación y al orden. No es un año de elecciones generales, por lo que se debe  mantener las calles despejadas, las mentes claras, las pasiones a buen resguardo, y ponerse a trabajar. El país demanda orden, paz, desarrollo y subsistir con una existencia digna. ¡Ay!, se  me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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