RESUMEN
BRUSELAS.–Una controvertida ópera en la que actrices desnudas, caracterizadas como monjas lesbianas, realizan acrobacias sobre patines ha encendido un intenso debate en Bélgica. La obra, presentada en plena Semana Santa, fue calificada como “grotesca” por el obispo de Amberes, Johan Bonny, quien acusa a la producción de “pisotear el cristianismo”.
El director artístico de la Ópera Ballet Vlaanderen, Jan Vandenhouwe, rechazó las críticas y pidió evitar una “caza de brujas” contra el arte feminista. Además, invitó al obispo a asistir a la función, propuesta que fue rechazada.
Críticas desde la Iglesia
La polémica estalló tras un artículo publicado por Bonny en el diario De Standaard, donde arremetió contra la ópera Sancta, creada por la artista austríaca Florentina Holzinger. La obra se presenta en Amberes hasta el 9 de abril.
El obispo cuestionó el uso de símbolos religiosos en escenas explícitas. Según afirmó, no es apropiado “burlarse del Evangelio, la Eucaristía o el calvario de Jesucristo”, ni realizar “parodias nudistas de la vida religiosa”, especialmente en un periodo sagrado para los creyentes.
Reacciones políticas y sociales
Las críticas no se limitaron al ámbito religioso. El diputado de extrema derecha Filip Dewinter calificó el espectáculo como “un circo anticristiano” financiado con dinero público.
Bonny explicó que decidió pronunciarse tras recibir quejas de jóvenes y ver imágenes promocionales. Aunque aseguró no tener objeciones al desnudo en sí, señaló que el problema radica en su asociación directa con la vida religiosa.
Defensa artística y concepto de la obra
Desde la institución operística, se defiende la propuesta como una expresión artística dentro de la tradición occidental. La obra mezcla elementos religiosos con una visión feminista contemporánea, explorando temas como la liberación espiritual y sexual.
Según la descripción oficial, la puesta en escena incluye monjas tatuadas patinando desnudas, figuras que evocan la crucifixión y escenas de afecto entre mujeres. La producción combina música litúrgica, pop y metal para reinterpretar símbolos religiosos desde una perspectiva crítica.
La creadora revisita el libreto Sancta Susanna de Paul Hindemith, una obra de 1922 que ya generó controversia en su época por abordar la represión sexual en el ámbito religioso.
Un debate más amplio
El director Vandenhouwe argumentó que la obra debe entenderse en el contexto del arte occidental, donde la iconografía cristiana ha sido ampliamente utilizada, incluso en representaciones de desnudez y éxtasis.
Por su parte, el obispo también denunció lo que considera una falta de protección hacia el cristianismo en comparación con otras religiones en Bélgica, señalando que “la burla psicológica también es una forma de violencia”.
A pesar de la controversia, la figura de Bonny es considerada atípica dentro de la Iglesia por sus posturas progresistas en temas como la eutanasia o el sacerdocio de hombres casados, lo que añade un matiz aún más complejo al debate.




