Hola, distinguidos lectores, antes que nada, pedirles disculpas porque este miércoles no pude honrar mi compromiso de escribir estas letras.
Este miércoles se presentó en Bellas Artes la obra “Una historia: la de Enumidio, violencia contra la mujer”, escrita por el dilecto y presidente Román Jáquez Liranzo, adaptada y, a su vez, dirigida por la talentosa actriz y ser humano excepcional Madeline Abreu.
Admito que estas letras tienen vicios, porque tengo el honor de participar en ella, en un papel al que le valió también inspiración. La interpretación de una historia cargada de reflexión, compromiso por reflejar, llamar la atención y llevar el mensaje cargado de conciencia ciudadana. Enumidio aborda la violencia desde la cotidianidad, cómo el regalo de un juguete (aparentemente inocente) genera violencia.
Cada vez que participo en la obra es como si fuese mi primera vez. Siento la misma emoción, el mismo nerviosismo, pero cada función es un nuevo aprendizaje. En esta ocasión deseo compartir ocho lecciones que me ha dejado Enumidio:
1. Enumidio representa un cuerpo, igual que en el yoga, somos uno. Enumidio no es un solo personaje; cada quien tiene un papel estelar que da perfección dentro de lo imperfecto a Enumidio (perfecto solo Dios) y nos recuerda que todo sale mejor cuando trabajamos al unísono.
2. Cada quien es responsable de sus acciones. Así como en la vida, cada quien tiene la responsabilidad de prestar atención a lo que le corresponde (sus acciones, su utilería, etc).
3. No somos salvadores de nadie, solo puedes salvarte a ti mismo.
4. La tolerancia y el respeto son valores importantes en la convivencia.
5. La humildad debería ser nuestro mantra. No hay nada más hermoso que esto (trabajando en ello).
6. Fluir es indispensable. Fluir con la energía, claro, haciendo lo que nos corresponde, pero no controlando lo que no está en nuestro control. Eso es ego (todos lo tenemos).
7. Hacer silencio. ¡Ay, ay, ay! Esta, para mí, sí que es un reto. Solo cuando hacemos silencio podemos ver lo que debemos ver.
8. La compasión: cuando veo al otro como a mí misma, tratarlo como quiero que me traten.
Y añadiré esta para mí, que va más allá de casi todo: la presencia, el aquí y el ahora. Sentirlo todo, sumergirnos por completo en lo que estamos viviendo. Este es el verdadero regalo que ha sellado Enumidio.
Por Evelin Peguero
@evelinpolin
