RESUMEN
Por José Santana-Guzmán
Para Ferdinand de Saussure y para muchos otros lingüistas, constituye una gran dificultad la definición del objeto de estudio de la lingüística. Sin embargo, el maestro ginebrino considera, que es la lengua: “A nuestro parecer no hay más que una solución para todas estas dificultades: hay que colocarse desde el primer momento en el terreno de la lengua y tomarla como norma de todas las otras manifestaciones del lenguaje”. Sin duda alguna que para él no existe otro elemento de estudio de la lingüística que no sea la lengua en sí. (De Saussure: 1972, 74).
Diferencias entre lenguaje y lengua
En este campo, resulta más que evidente que De Saussure, tiene bien clara la diferencia existente entre estas tres instancias de la lingüística. En ese sentido, el pionero de los estudios científicos de la lengua establece: “Para nosotros la lengua no se confunde con el lenguaje (…): la lengua no es más que una determinada parte del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos… el lenguaje es multiforme, heteróclito… a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece, además, al dominio individual y al dominio social… La lengua es para De Saussure, por el contrario, una totalidad en sí y un principio de clasificación. (De Saussure: 1972, 74,75).
En tal sentido, Muñoz (2016) argumenta que los términos lenguaje, lengua y habla, guardan una íntima e indisoluble relación, lo que a su juicio ha provocado que hayan sido objeto de diversas confusiones y controversias, pues tanto los legos como los letrados suelen usarlos sin delimitar sus fronteras significativas.
Por consiguiente, el autor enumera dos posibles causas fundamentales sobre las cuales podrían descansar las razones de confusión conceptual entre estas instancias:
1) Evidentemente se trata de un caso de contagio semántico o de metonimia, expresa, fenómeno por el cual se designa una cosa con el nombre de otra a partir de una relación significativa existente entre ambas, de donde deviene luego el fenómeno de la polisemia, válido tanto para el término lengua como para lenguaje.
Una segunda causa de esta histórica confusión entre lenguaje y lengua, que nos plantea Muñoz, consiste en que:
2) Lo anterior se refuerza, además, por traducciones que nos llegan desde el idioma inglés, un idioma en que, según el autor, “lenguage” alude tanto a lenguaje como a lengua, sin que haya, continúa, otra alternativa terminológica que resuelva la ambigüedad o delimite los conceptos. (Muñoz, 2016: 74).
Lengua
A juicio de Molina, De los Santos y Núñez (2003), desde que Ferdinand de Saussure concibió la lengua como “un sistema de signos en el que solo es esencial la unión del sentido y la imagen acústica y donde las dos partes del signo son igualmente psíquicas”, la lingüística considera la lengua como un “sistema estructurado” que sirve para la significación. (Molina, De los Santos y Núñez, 2003: 15).
Sin embargo, para Molina (2001), la lengua es el molde del pensamiento y un modelo taxonómico, porque por medio de ella es que clasificamos las percepciones sensoriales y las reducimos a conceptos cuyos alcances, dice el autor, pueden variar de una lengua a otra. (Molina, 2001).
Asimismo, para autores como Muñoz (2016), la lengua actúa no solo como medio de comunicación social de la experiencia humana, sino además como instrumento de cognición, como medio para la representación simbólica del mundo y como instrumento de transformación del sujeto y su entorno. (Muñoz, 2016: 73).
Fuentes de consulta:
- De Saussure, Ferdinand. 1972. Curso de lingüística general. Alianza Editorial. Madrid, España.
- García Molina, Bartolo. 2001. Lengua, Pensamiento y Educación. Surco. Santo Domingo, República Dominicana.
- Muñoz, Orlando. 2016. La lengua en movimiento. Quinta edición. Editora Búho SRL. República Dominicana.
- Garcia Molina, Bartolo; De los Santos, Julio y Núñez, Rafael. 2003. Morfosintaxis funcional del español: Teoría-análisis-producción. Quinta edición. Surco. República Dominicana.
