La Mesa de Diálogo advirtió que el país enfrentará retos estructurales de gran envergadura en 2026, entre ellos la sostenibilidad financiera del sistema de salud, el fortalecimiento del empleo formal, la contención del alto costo de la vida y la garantía de servicios públicos eficientes. Subrayaron la urgencia de manejar con responsabilidad la crisis haitiana y la presión migratoria.
Según un comunicado emitido por la organización, la situación golpea con especial dureza a las familias dominicanas, pone en riesgo la paz en los hogares y limita las oportunidades de desarrollo de la juventud, que enfrenta un entorno marcado por la incertidumbre económica, la inseguridad y la falta de referentes éticos sólidos.
La organización también señaló la persistencia de apagones eléctricos durante 2025, que deterioraron la calidad de vida, afectaron la productividad nacional y golpearon duramente a pequeños y medianos comerciantes. Expresaron su profunda preocupación por el elevado costo de la vida, que ha reducido significativamente el poder adquisitivo de las familias.
En su evaluación ética, la entidad lamentó la persistencia de actos de corrupción, el avance del narcotráfico y la inseguridad ciudadana, fenómenos que erosionan la confianza pública, debilitan el Estado de derecho y amenazan el futuro de la juventud. Hicieron un llamado directo al Gobierno, al Congreso Nacional y al sistema judicial a actuar con mayor responsabilidad, transparencia, firmeza y sentido de nación.
Como propuesta moral y espiritual, la Mesa exhortó a la sociedad dominicana a recuperar la cultura del trabajo honesto, la rendición de cuentas, el respeto a la ley y el compromiso con el bien común. Convocaron a una cadena nacional de oración, llamando al pueblo dominicano a recibir el año 2026 con esperanza renovada y fe activa.
El obispo presidente, Reynaldo Franco Aquino, expresó que “el 2026 debe ser un año de cambios profundos, donde la nación decida caminar por el sendero de la verdad, la justicia y la reconciliación, confiando en que Dios puede renovar nuestros ambientes y nuestro futuro como país”.
Esta evaluación fue emitida en nombre del Consejo Directivo de la Mesa y del conjunto de iglesias, concilios e instituciones cristianas presentes en todo el territorio nacional, bajo la presidencia del obispo Reynaldo Franco Aquino.