EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – En un pronunciamiento cargado de firmeza política, el obispo de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte, arremetió este martes contra la clase legislativa, exigiendo el cese de las excusas y el atraso deliberado en torno al proyecto del nuevo Código Penal, aprobado en segunda lectura por el Senado.
“¡Basta ya de retóricas y mareos de pasillos! República Dominicana no puede continuar atada a un Código Penal vetusto y anacrónico, nacido en 1884”, sentenció el prelado, en clara alusión a los juegos de poder e intereses partidarios que, según diversos sectores, han saboteado durante años la reforma penal.
Las declaraciones del obispo, emitidas a través de su cuenta oficial en X, ocurren apenas horas después de que el Senado aprobara en segunda lectura —y de manera unánime— el controversial proyecto, el cual ahora enfrentaría trabas políticas en la Cámara de Diputados.
Castro Marte fue enfático al advertir que “los intereses de la República deben estar por encima de los particulares”, cuestionando la falta de voluntad política que ha postergado una reforma vital para el orden jurídico y social del país.

“Se hace impostergable la aprobación del nuevo Código Penal, apegado a lo dispuesto en nuestra Constitución y tal como fue aprobado por la Cámara Alta. No es tiempo de vacilaciones ni de inmadurez en ese importante hemiciclo”, escribió, en un mensaje dirigido directamente a los diputados.
El religioso denunció lo que llamó una estrategia de desgaste: “No jueguen con el pueblo. No apuesten al cansancio ni al vencimiento del tiempo de esta legislatura”.
Finalmente, advirtió que la sociedad dominicana está atenta a cada paso del Congreso y que “el pueblo no es ignorante”, por lo que exigió a los legisladores asumir su rol histórico con responsabilidad.
Un mensaje directo al liderazgo político
El pronunciamiento de Castro Marte adquiere especial relevancia en medio de un clima de creciente desconfianza ciudadana hacia el Congreso Nacional. El proyecto de reforma al Código Penal, aunque aprobado varias veces por el Senado, ha sido bloqueado sistemáticamente en la Cámara de Diputados por disputas ideológicas, intereses sectoriales y presiones tanto internas como externas.
Con esta intervención, la Iglesia Católica, a través de uno de sus obispos más influyentes, pone presión pública sobre los actores políticos, evidenciando el desgaste institucional y la falta de coherencia legislativa en temas de interés nacional.




