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9 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

Nuevos escenarios educativos

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RESUMEN

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Hace muchas décadas se viene diciendo que el aula debe ser dinámica, que impacte y guste a los estudiantes. Que la actividad educativa sea atractiva para que despierte el interés de querer estar en el aula, en el laboratorio o en las actividades de pasantía. El profesor precisa cambiar el aula tediosa que tenemos en muchas academias, por un aula provocadora, desafiante e interesante para compartir ideas.

Esta aula debe estar llena de expectativas y ser convocante de espectadores curiosos, que busquen descubrir e indagar.

Este tipo de aula no va a caer del Cielo como sucedió cuando los protagonistas del Éxodo recibieron el Maná por parte de Yahveh. Los profesores tenemos que construir esa aula en forma autentica, por esa razón aconsejo a mis colegas no copiar de otros escenarios, porque tiene que algo propio. Y si ve positivos algunos procedimientos, entonces deberá adaptar variables de esas otras aulas a su praxis, pero,  sin olvidar que debe tener sabor particular. Si es necesario, esa aula nueva, llena de cambios se debe construir sobre una batería de ensayos pilotos, para irla perfeccionando en el camino. Lo primero que debemos decidir es la creación de un teams con intereses comunes, para intercambiar experiencias.

El contexto dominicano reclama cambio en el modelo tradicional del docente en todos los niveles del Sistema. Desde hace varias décadas en la República Dominicana se busca fomentar el modelo constructivista, ese en el que el participante del aula adquiere protagonismo en su propio proceso formativo, construyendo su propio conocimiento, encargándose de su aprendizaje y en donde el profesorado promueve la autonomía del estudiante. En este modelo, el docente tiene que ser coherente a la conducta democrática, propulsor de la libertad y de lo autodidáctico, como actor modélico.

Su accionar pedagógico debe ir hacia liderar procesos de fortalecimiento particular de la confianza de los alumnos sobre las competencias que pueden demostrar han adquirido.

En este modelo, el profesor realiza seguimiento planificado sobre los conocimientos que van adquiriendo los participantes en el desarrollo del proceso formativo y los logros a los que van accediendo en forma progresiva. Este progreso formativo tiene que contar con evidencias que comprueben los avances adquiridos por los estudiantes, respecto a los objetivos propuestos en la planeación pedagógica.

El reto se encuentra en que los participantes directos -estudiantes y profesores- asuman compromisos.

Los alumnos deben concientizarse de sus responsabilidades con respecto a las tareas, lecturas y actividades asignadas y los docentes tienen que asumir compromisos formativos respecto a los estudiantes en aquellas competencias que van a lograr una efectiva inserción de los egresados de un curso a otro de mayor nivel con el éxito esperado.

Si se trata de nivel universitario, entonces el profesor tiene que buscar que los profesionales que egresan de la universidad tengan una efectiva inserción laboral, porque sus conocimientos hacen posible la empleabilidad. Martínez y González afirmaron en 2018, que el cambio de paradigma formativo en las Instituciones de Educación Superior (IES), debe conducir a una redefinición de los planteamientos docentes del tercer y cuarto nivel de la educación.

Consideramos, que desde la óptica de todo lo expuesto anteriormente, se hace necesario que se aborden en todos los niveles educativos, a través de múltiples disciplinas, las variables que impiden que el Sistema egrese productos de calidad técnica, científica, tecnológica y humana.

Nadie puede negar que existe la necesidad de abordar en forma interdisciplinar algunas problemáticas sociales, como la sostenibilidad económica, esa satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el imprescindible equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y el bienestar social colectivo.

Junto a la problemática económica y del medio ambiente se encuentran las relacionadas con situaciones de vulnerabilidad y exclusión social. La academia en el mundo actual no debe obviar responsabilidades al respecto.

Por Francisco Cruz Pascual

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